Prudencio.—Sabía que le iba a dejar a usté parao, pero como usté es guardia, ya tié costumbre.
Máximo.—Pues na, que sea como lo dices. (Le paga el afeitado.)
Prudencio.—Gracias, señor Máximo.
Máximo (Marchándose y mirando con recelo a Prudencio.)—¡Hotel!... ¡Chufer!... ¡Este está mochales!... (Vase foro.)
Prudencio.—¡El infeliz se va creyendo que estoy loco! ¡Mísero agente! (Guarda el dinero en el cajón.)
Acacio (Desde la puerta.)—¡Por fin! ¡El señor Polinio y el señor Pepe vienen!
Prudencio (Respirando con satisfacción.)—¡Ay, gracias a Dios! ¡Me devora la impaciencia! (Sale a su encuentro.)
ESCENA II
Dichos, Polinio y el Señor Pepe el Carpanta, por el foro
Polinio.—¡Hola!