Empresario.—Vamos. (Empujándola.)
Antoñita (Sale trémula, cogida a los bastidores; al verla el público protesta y grita.)
Voces.—Chist... (Imponen silencio.)
Antoñita (Entre el hipo amargo de un llanto mal contenido.)—¡Re... re... respetable público!... ¡Perdón! (Se echa a llorar amargamente y cae arrodillada. Baja el telón en silencio.)
Prudencio (Sale a cogerla.)—¡Canallas! ¡Asesinos! (Llorando.) ¡Hija mía! ¡Yo, yo tengo la culpa! ¡Perdón, hija mía! ¡Perdóname! ¡Insultarme a mí!... ¡Matarme a mí, si queréis... pero a este peazo e mi alma!... (Llora.)
Polinio.—¡Vamos, vámonos! (Sacándolos del escenario.)
Empresario.—¡Vaya, fuera, fuera, despejar! (Los empuja a un rincón.)
Rodríguez.—¡Libre la escena! (Empujando a todos.)
Antoñita.—¡Ay, sí... nos echan!... (Angustiadísima.) Vámonos... ¡pero con mi madre!... ¡Llevarme con mi madre!
Prudencio.—¡Sí, hija, sí! Polinio, trae la ropa en un rebuño.