ESCENA III
Dichos, el Ciruqui y el Repollo Chico, que salen del foro, se acercan a la barbería, se fijan en el grupo y saludan
Ciruqui (Acercándose.)—¡Güena noche!
Prudencio.—(¡Calla! ¡Paece la voz del Ciruqui!) (Alto.) Ciruqui, ¿eres tú?
Ciruqui.—¡Pa servirle, no asustarse!
Repollo.—¡Y un servidó!
Prudencio.—¡Con el Repollo Chico! (¡La cuadrilla de tu hermano!)
Antoñita.—(¿A qué vendrán?)
Prudencio.—¿Y qué os trae por aquí a estas horas?
Ciruqui.—Pos na, que viníamos a jasele una rasón a la señá Felisiana de parte de Casirdo y se la jaremo a osté, que mejó será. ¿No? (Al Repollo.)