Zoila.—Tú, Virutas, a ver si la tiráis a la chica.

Virutas.—No tenga usté cuidao; si cae, cae encima de mí.

Rafael.—Pues eso le faltaba si cayese, darse contra un adoquín.

Avelino (Riendo.)—¡Ja, ja, ja! ¡qué señor Rafael! Tié usté unos golpes que acardenalan. (Sigue saltando.) Nuevecientos diez. Nuevecientos once. Nuevecientos doce...

Rafael (Dándole un vasito de vino.)—Toma, de lo blanco.

Avelino.—Gracias. (A Benita.) ¿Quié usté inagurarme este chato, Benita?

Benita (Muy huraña y hablando con la boca llena.) No, señor; no quiero náa.

Nieves.—Qué fina eres, mujer.

Benita.—Soy como Dios me ha hecho; y el que no me quiera así, que me deje.

Rafael.—No decirla náa, que se atraganta.