Eulogio.—Pues más valía que se metieran ustés de doncellas... (Se sienta a trabajar.)
Matías.—¡Natural, señor!... ¡Hay que ir y que sea lo que Dios quiera!... Conque hasta luego. Que no tardéis. (Vanse Paco y Juan por el foro, y el señor Matías a su casa.)
ESCENA VI
Señor Eulogio
Eulogio (Se levanta.)—¡La Isidra peleá con Epifanio!... ¡Ha llegao la mía! ¡Ha llegao el momento de sacar mi gallo! ¡Y poco que se va a alegrar el pobre Venancio en cuanto sepa que la Isidra está libre! ¡Ese chico sí que la quiere! ¡Porque eso es tener cariño, lo que hace él! Querer a una mujer con fatigas, verla con otro, como él la ve con Epifanio, tener el gusano dentro y contentarse con venir aquí, doblar el morro y mirar a su puerta... ¡Y es que ese chico es más tímido que un pájaro-mosca!... Lo que tiene es que yo le quiero más que a un hijo, y voy a hacer locuras pa que esa chica le aprecie...
ESCENA VII
Señor Eulogio y la Señá Ignacia. La señá Ignacia sale de su casa y empieza a descolgar algunas sillas de las que había como muestra en la puerta.
Eulogio.—¡La señá Ignacia! ¡Yo le hablo en favor de Venancio! ¡Esta es la ocasión! (Se acerca a ella.) ¡Que sea enhorabuena!
Ignacia.—¿Está usted de chunga?
Eulogio.—Lo que estoy es que he visto que es usté una de las madres más maternales que hay, que no consiente usté que le tomen la cabellera a su señora hija...