que te subas la otra media
y que lo vea el señor Rafael”.
Todos (Aplaudiendo.)—¡Bravo! ¡Bravo!
Viriato.—Y que lo vea un servidor, que tampoco me disgustaría.
(Avelino da las gracias, saludando con una inclinación y cae sobre Viriato y Rafael. Los grupos se esparcen por el fondo; Bernabé, Virutas y Tuliqui quedan en la izquierda; Damiana y Zoila recogen todo lo de la merienda, metiéndolo en una cesta que dejan tras el árbol; Benita continúa de pie, comiendo. El Coro va desapareciendo por ambos lados.)
Rafael.—Has estado muy bueno, Avelino.
Avelino.—Pues ahí tiene usté a Benavente en la Academia y a mí despachando langa.
Rafael.—¡Injusticias! (Se une al grupo de Damiana y hacen mutis por la derecha, como dando un paseo.)
Avelino (Acercándose a Benita. Lleva la comba metida en el bolsillo por un extremo y el otro arrastrando por el suelo.)—Benita.
Benita (Con la boca llena.)—¿Qué pasa?