Avelino.—¿Qué quié usté que diga que toquen pa que bailemos: quié usté que diga que vals u que tuesten?
Benita.—Que tuesten lo que quieran; yo no bailo. (Se vuelve de espaldas.)
Avelino.—¿Que no? Bueno; pues al menos me otorgará usté el que la aúpe al columpio y la meza.
Benita.—Bueno; pero en cuanto no quiera, me bajo, ¿eh?
Avelino.—Sí, señora; sin compromiso. Con permiso. (Va a cogerla en brazos.)
Benita.—¿Pero me va usté a coger en brazos?
Avelino.—Como no quiera usté que la trasporte con ata mantas; no hay otro remedio.
Benita.—Bueno; pero coja usté lo menos posible, ¿eh?
Avelino.—Descuide usté, que tengo costumbre de coger señoritas. La cogeré por lo indispensable. (La levanta en vilo; Benita sigue comiendo.)
Bernabé (Riendo.)—¡Ja, jay! ¿A qué llamas tú lo indispensable, joven?