Avelino.—Hombre, pues no creo yo que el perímetro abarcao exceda de lo preciso.

Tuliqui.—Cómo se ataraza, pollo.

Avelino.—¡Caray! Pues si no he calculao mal, lo cogido no es para que nadie tenga que decir.

Virutas.—Amos, amigo, que hemos agarrao un puñaíto, ¿eh?

Avelino (Yendo hacia el grupo, siempre con Benita en brazos.)—Hombre; hagan ustés el favor de no lanzar especies caciosas, ¡caray!

Virutas.—¿Te irritan las especies?

Avelino.—Lo que me irrita es que están ahí los padres y podrían creerse que yo no procedo de buena fe.

Benita.—Oiga usté, si va usté a seguir la conversación, haga usté el favor de dejarme en el suelo.

Avelino (No haciendo caso.)—Y que coste que he abarcao lo indispensable, y si no que se mida.

Los del grupo.—¡Que se mida, que se mida!