Avelino.—Ni una palabra más. ¿Lo grabo en aquella encina (Foro.) u en este chopo? (1.º derecha.)
Benita.—Pero ¿me quiere usted dejar en paz, hombre?
Avelino.—Lo grabaré en el chopo. ¡Y Dios quiera que algún día no tenga yo que coger el chopo y recordarla dónde empezó nuestro idilio! Manos a la obra. (Se pone a grabar con la navaja en el tronco del árbol.)
Benita.—¡Tan bien como estaría usted durmiendo la siesta, hombre!
Avelino.—Benita.
Benita.—¿Qué?
Avelino.—Tié usté una mirada que eleztrocuta.
(Se oyen risas y rumor de voces de hombres hacia la primera izquierda.)
Benita.—¡Chist!... ¡Silencio!
Avelino.—¿Qué pasa?