Tuliqui.—¡Y viene cojeando!

Melquiades.—¿Se habrá caído?

Virutas.—¡Qué ocasión!

Melquiades.—Dibujada. Dejarme solo.

Serafín.—Duro con ella.

Melquiades.—Sus la brindo. (Vanse los cuatro riendo por la primera izquierda.)

ESCENA VIII

Melquiades y Benita, por el fondo derecha. Viene cojeando y se apoya para andar en una sombrilla.

Benita.—¡Ay! ¡Ay! ¡Ay! (Sale quejándose.) ¡Ay, señor Melquiades de mi alma!

Melquiades.—Pero, ¿qué es eso, rica, qué te ha pasao?