Benita.—Formal u chirigotero, que me gustase a mí, que lo demás... es lo de menos.

Melquiades.—¿Qué te parecería un sujeto como yo, pongo por caso? (Poniéndose de pie y engallándose.)

Benita (De pie también.)—¿Cómo usté? ¡Ay!

Melquiades (Cogiéndola la mano.)—¿Te gustaría? ¡Dilo!

Benita (Fingiendo.)—¡Ay, por Dios, señor Melquiades, suélteme usté!

Melquiades.—Dímelo ya.

Benita.—¡Ay, por Dios, que nos pueden ver!

Melquiades.—Dame un abrazo, anda.

Benita (Soltándose y echando a correr hacia el fondo derecha.)—¡Ay, eso no, Melquiades! Ahora no, que vienen.

Melquiades.—¿Quieres que hablemos luego?