Melquiades

Melquiades (Sale por la primera derecha con dos sacas grandes de ropa, una debajo de cada brazo y silbando como quien llama a una persona.)—Náa; que no se la vislumbra por parte ninguna. ¡Camará! ¡Hora y media esperando! ¿Dónde se habrá metido esa hija de Eva? (Silba.) Cuando vuelva, la ropita esta ya se ha pasao de moda. (Silba.) ¡Que si quieres! (Deja las sacas encima del banco y se sienta entre las dos, dejando el sombrero sobre una de ellas.) Bueno, esa niña, me tié ya un poquito escamao, eso es aparte; porque cáa día es una cosa. Unos días, como hoy, pongo por verbi gracia, me hace que la acompañe a recoger la ropa, y así de que la cosa va pesando, me la trasmite, me pone un pretexto pa largarse y me deja sentadito en un banco y de cara al talego como puede comprobarse por la lámina azjunta. Pues otras noches, otras noches es peor, porque me hace que la entre en un café, me se toma una ración de riñones a la broche, me dice luego que va a un recao, y me da otro solo de hora y pico. Y es lo que yo la digo: Señor, no es que me duelan los riñones, pero hazte cargo que ante los ojos del camarero, estoy haciendo un papelito de esos de rollo. Y luego, que no me prueba la cerveza y no sé qué tomar. (Pausa.) Náa, que esa niña abusa de que la he tomao una miaja de ley y tiene conmigo acciones que no son pa un hombre formal. Sobre todo, las que más me cargan, son estas acciones del banco.

ESCENA V

Melquiades y Benita, foro izquierda

Benita (Acercándose.)—Buenas noches, chacho. ¡Ay, rico mío! Estarás aburrido, ¿verdá? ¡Qué lástima!

Melquiades (Levantándose malhumorado.)—¡Gracias a Dios! Pero ¿qué te ha pasao, nena? Creí que no venías.

Benita.—Dispénsame este ratito de hora y media que es que me ha cogido la señá Dionisia, que habla más que un loro borracho, y conque si patatín, si patatán, no me soltaba.

Melquiades.—Sí, pero hazte cargo, que uno tié sus quehaceres. (Se aparta del banco, dejando en él las sacas.)

Benita.—¿Y qué tiés tú que hacer que no sea con tu morucha, tunarra? (Dándole una bofetada de cariño.)

Melquiades.—Sí, pero es que abusas de una forma, que...