ESCENA III

Avelino, foro derecha. Luego el Camarero, del Ambigú.

Avelino (Llega a la puerta y retrocede, volviendo a asomarse mira a todas partes con cara asustada. Entra tímidamente de puntillas. Viene con traje de americana y sombrero.)—Aquí debe ser. (Lee el cartel.) Justo: ahí “El Vaivén”, escrito; (Acercándose al salón y mirando.) y ahí dentro, corroborao. (Mirando dentro.) ¡Relente!... ¡Pero qué pegaos bailan aquí! ¡Hay pareja que no se la conoce la soldadura! Y el caso es que son parejas que se pegan, pero se ve que no se hacen daño. ¡Qué gentuza! (Cesa el organillo. Avelino se separa de la puerta.) Dios quiera que no tarden la Benita y la señá Paca la Fiera, que mientras van por los niños, me han dicho que entrase yo a tomar datos. Tomaré datos. (Vuelve a mirar por la puerta del salón.)

Camarero (Saliendo y fijándose en Avelino.)—¿Qué hace aquél? (Llamándole desde lejos.) ¡Chist!

Avelino (Volviéndose asustado.)—¿Qué?

Camarero.—¿Qué va usté a tomar?

Avelino.—Datos. Iba a tomar datos, ¿sabe usté?, porque yo no soy socio, pero soy transeunte y venía a... a... esperar que viniera una familia.

Camarero.—¿No querrá usté tomarme el pelo, verdá?

Avelino (Fijándose en la calva.)—Yo no quiero imposibles, camarero. De forma que hasta ver si vienen las personas que espero, tráigame usté un sifón de gaseosa, que tengo la boca seca.

Camarero.—En seguida. (Vase, vuelve y sirve en el velador de primer término lo pedido por Avelino, y se retira.)