ESCENA IV

Avelino, Joven 1.º, Joven 2.º; luego el Camarero

Avelino.—¡Dios quiera que vengan pronto esas mujeres! ¡Estoy azoradísimo! Aunque yo creo que hago mal, porque si sale algún chulo de esos y ven que me alagarto, me se comen. Sí, yo me hago el fresco, es mejor. Adoztaré un aire de fresco. ¿Qué aire será mejor: este o este? (Hace dos posturas ridículas.) Ahora, pa lo que yo no tengo agallas es pa entrar al salón y hacer lo que me ha dicho la Benita, que me ha dicho, dice: “Tú, de que llegues, entras donde bailan, y si ves a mi hermana con el Serafín, te vas y le dices:” (Mirando hacia el salón.) “Muy señor mío: (Salen del salón los Jóvenes 1.º y 2.º) ¡dos puntos! (Por los que salen.) Me alegraré”... (Por los jóvenes.) Me alegraré que no se fijen en mí. (Se sienta a lado del velador en su parte izquierda.)

Joven 1.º (Al otro.)—Oye, tú, ¿quién es ese pelanas?

Joven 2.º—¡Gachó, pero que no lo he visto en mi vida!

Avelino.—(¡Ya se han fijao! Aquí del aire.) (Adopta un aire de despreocupación.)

Joven 1.º—Yo voy a ver. (Se acercan a la mesa de Avelino.) Buenas y refrescantes.

Avelino.—Gordas y dulces. (Yo no me achico.) (Al Joven 1.º, que se ha quitado la gorra para saludar.) Cúbrase el joven.

Joven 1.º—Gracias; es que no me viene la gorra.

Avelino.—¿Y qué apetecía el socio?