Paca.—¡Y que no me rechistéis!

Avelino.—¿Y son todos de usté?

Paca.—Pa lo que usté guste mandarles; que si fueran patatas, no sabe usté lo que se lo agradecerían. (A los chicos.) Bueno, ya sabéis, luceros; vosotros lo de siempre: cuando entren los guardias, os escurrís y a casa. Y ahora por lo pronto, sacar los documentos. (Los chicos sacan del bolsillo los papeles.)

Avelino.—¿Qué documentos son esos?

Paca.—Las feses de bautismo. ¿No ve usté que cá mes tengo una escaramuza de estas con ese ladrón? ¡Pues ya los presento con el comprobante en la manita! Los llevo catalogaos.

Avelino.—¡Pues hace precioso! ¡Paecen un lote!

Benita.—¡Chits!... Callarse... allí están. Ya veo a mi hermana con Serafín; venga usté.

Paca (Va corriendo a mirar.)—¿Dónde están?

Benita.—Allí, a la derecha; mire usté. (Quedan las dos mirando.)

Chico 1.º (A Avelino.)—¿Se puede tomar algo?