Sinfo.—Allá vamos. (Se acercan y se sientan.)
Valentina.—Y lo mismo te digo, Josefa.
Josefa (Secamente.)—Gracias. (Sigue lavando.)
Valentina.—Amos, ven y no seas erizo.
Josefa.—No me cumple náa; se agradece.
Valentina.—Tu gusto, hija. (Josefa sigue lavando. Las demás lavanderas, se secan, se quitan los delantales, se ponen los mantones y se marchan por el foro. Alguna, así como Panoli, sale por el tendedero.)
Sinfo.—¡Qué señá Josefa!...
Mauricia.—¡Miá que es agria!
Valentina.—¡Eso es un limón pasao! (A Encarna.) Y tú, Encarna, a ver si dejas de lavar, no sea que venga tu padre.
Encarna.—Le estaba ayudando a la Marcelina.