Valentina.—Pero ya sabes que no te quié ver en ello.

Encarna.—¡Y quién se lo va a decir! A más de que es mi gusto. Si no ando en el agua no vivo. (Viene secándose los brazos desnudos.)

Sinfo.—¡Pa que no te hubieses criao en el río!... (Beben unas copas de vino y comen de los bollos que ha servido Valentina.)

Mauricia.—¡De chica se tié dao cáa chapuzón!... ¿Te acuerdas?

Encarna.—¡A ver!

Mauricia.—Paece que la estoy viendo. Se ponía tal que su madre la trajo al mundo. Y, paf... se zampaba en el agua desnudita.

Valentina.—Era su costumbre.

Pelele.—Hay costumbres que no debían de perderse. Con permiso. (Se bebe una copa.) (Sale Sole del tendedero y se acerca mirando los bollos codiciosamente.)

Mauricia.—¿Y qué, hoy tengo oído que es el gran día en esta casa, jóvenes?

Encarna.—Y que lo diga usté, señá Mauricia.