Cosme (Muy alarmado.)—¿Qué te dicen?

Aquilino.—¿De quién es esa carta?

Hilario.—Pues esta carta... yo no... no sé... si... (Vuelve a mirarla.) esto no... ¡mi madre! (Cae sentado.) no es carta, sabes; es...

Aquilino.—¿No trae firma?

Hilario.—Ni fecha ni na.

Cosme.—¿Un anónimo?

Hilario.—Sí; un anónimo... una puñalá... (con ira creciente.) Esto es una infamia... pero, amos... pero me ha dejao que yo no sé qué tengo... (Se pasa la mano por la cara con angustia.)

Aquilino.—¿Pero qué dice? Venga ya, hombre.

Hilario.—Toma, lee...

Aquilino (Lee.)—¡Recontra!... ¡oye! ¡mi madre! Bueno, esto es una asquerosidad; de esto no hay que hacer caso. (Con la carta hecha un rebuño da un puñetazo sobre la mesa.)