Señor Celipe.—¿Qué te pasa, Pendingue?
Pendingue.—¡Valiente mano de sinvergüenzas! Hacen pero que muy bien en recogerlos a ustés y meterlos en los asilos.
Señor Celipe.—¡Recogernos... jay... jay! ¡Pos no lo han intentao veces!... ¡Si se creerá el alcalde que es hacer compota!...
Librada.—A más, que si no diesen no pediríamos.
Justa.—Esa es la fija. De forma que si quién acabar con la mendicidaz y quieren recoger, que no recojan a los pobres que piden, que recojan a los tontos que dan, que son los culpables.
Señor Celipe.—¡Aplastante!
Pendingue.—¡Oye, pues eso es verdá! Si me lo tropiezo, se lo digo al alcalde. (Vase.)
Señor Celipe.—Y dale dulces... recuerdos.
TELÓN