La Angustias.—Chócate, Boni, que has estao súper.
Primitivo.—Bueno, bueno... (Él y El Sardina se levantan.) Esta Cuaresma te vas a las Carboneras, te pones un bonete, te encaramas al púlpito, y el padre Calpena es un gorrión a tu lao.
Bonifacio.—Pero ¿es que no os he convencido...?
El Sardina.—¡Qué nos vas a convencer!... Lo que tiene es que yo no te desenvuelvo ahora mismo dos teorías pa pelarte al rape porque nos están esperando; que si no...
Primitivo.—Es verdá, chiquillo; no m’acordaba. (Mirando el reloj.) Anda, que son las cuatro y media.
Bonifacio.—Pero ¿ande vais tan corriendo?
El Sardina.—Al solar de Vítor el Mengue, que ha organizao unas carreras de cojos, que va a ser morirse de risa.
Bonifacio. (Con asombro.)—¡Carreras de cojos!...
Primitivo.—Na, que ha comprometío al cojo Tranca, a Natalio el Patapalo y a dos u tres cojos más y hacen carreras pa batir el récor de las dos vueltas con muletas y sin ellas. El premio son doce docenas de pájaros fritos y seis frascos de Morapio, que sufraga Indalecio el de la Corrala.
El Sardina.—¿Por qué no te vienes? Verás qué risa.