Eulogio.—¡Ese chico... Venancio! ¡El panadero ese!... ¡Na!...

Epifanio.—¿Conque ese?...

Eulogio.—¡Creo que sí! Y no tardará... porque me parece que ha dicho que se iba a comprarla dos tiestos de claveles. ¡Na, tonterías! ¡Na! (¡Toma soga!) (Entra en la casa.)

ESCENA XIV

Epifanio y Venancio

Epifanio.—¡Anda, Dios! ¿Conque Venancio se ha atrevido? ¡Pues na, que le perniquiebro un brazo en cuanto le vea! ¡Digo, ni pintao! ¡Por allí viene! ¡Y con los claveles! ¡Se la gana! (Se oculta en la esquina de la tienda.)

Venancio (Sale muy risueño cargado con un tiesto de claveles.)—¡No los llevaba mejores! ¡Cuando los vea! (Se acerca a la casa a llamar.) Isi... (Se detiene al ver a Epifanio, que adelanta sonriendo con sorna.) ¡Anda el otro! (Tratando de ocultar el tiesto.) ¿Qué hago yo con esto ahora?

Epifanio.—¡Chist! ¡Pollo!

Venancio.—¿Qué?

Epifanio.—¡Que se ve un capullo!