Vecina segunda.—Debe ser algo que le ha hecho daño.
Vecino segundo.—¿Qué cenaste anoche?
Señor Floro.—¡Ay, que no lo sé!... ¡Ay, que yo me muero!... ¡Salvarme, por lo que más queráis!
Uno.—¡Eso ha sido la mojama!
Una.—¡Pué que sea flato!
Otra.—Hacerle tila.
Otro.—Darle aceite.
Vecino primero.—Ponte boca abajo.
Vecina segunda.—Calienta una franela.
Señá Felipa.—Matías, por Dios, vete a la Casa de Socorro y que venga un médico.