Fig. 176.—En oración.
Arboles y plantas.
6.—Los espíritus de las plantas, como vinculados á la madre tierra, fueron también tenidos por divinidades benéficas (Filolatría). Los mitos de los Cherokees, les suponían inventores de la medicina para contrarrestar los rencorosos designios de los animales causantes de las enfermedades y la muerte. La "saramama" ó "maíz madre" se veneraba por los Quichuas en forma de muñeca de hermosas mazorcas. El tabaco en las tribus que lo conocieron (Iroqueses, Mandanes, etc.), hacía las veces de ceremonial incienso[278].
Fig. 177.—Propiciando en un altar á los espíritus de la lluvia (Pueblos).
Más universales, sin embargo, que los cultos filolátricos, naturalmente limitados á las tribus horticulturas y sedentarias, fueron en América los dendrolátricos. El murmullo del viento entre las hojas, el crujir angustioso de las ramas, y los extraños ruidos de los troncos, fueron siempre para el salvaje voces misteriosas del espíritu que moraba en los árboles. Los Ojibways é Hidatsas no los cortaban nunca para no causarles dolores. Si los Mandanes hachaban algún poste lo envolvían al punto con vendas. Ciertas especies estaban en muchas tribus protejidas por el "taboo" y relacionadas con sus clanes con vínculos de ascendencia mítica ó totémica. Los árboles solitarios ó gigantes inspiraban respeto especialísimo. Los Mejicanos tuvieron al "Tota" como protector de sus cosechas. El héroe Dios de los Yurucarés de Bolivia hizo, según sus mitos, nacer de un árbol á todas las tribus de la tierra[279].
El culto de la piedra.
Fig. 178.—Idolo Zoolatrico (Méjico).