Fig. 230.—Bajo relieve del Santuario de Chichen Itza.
Prescindiremos, pues, de tales investigaciones, limitándonos á exponer el verdadero carácter histórico de la Confederación Azteca y las principales causas y elementos sociales, etc., que contribuyeron á elevar la cultura de sus tribus[347].
La guerra.
5.—Los Mejicanos propiamente dichos pertenecían al orden más elevado de las tribus Americanas sedentarias. Su principal ocupación no fué, sin embargo, la Agricultura, sino la guerra. No haciéndola se consideraban "ociosos". No tenían ejércitos permanentes. Todos los hombres hábiles de la tribu se consideraban como guerreros, y desde su niñez se les educaba para la lucha. Las armas se guardaban en almacenes públicos (tlacochalco), adjuntos al templo principal (teo-calli), pertenecían á la comunidad y se repartían á los jefes y guerreros cuando así lo ordenaba el Consejo. No había nobleza de ninguna especie. Los capitanejos eran tales, mientras se les consideraba dignos de serlo. Había entre ellos categorías y grados militares, según fueran simples jefes de clan ó linaje, ó jefes distinguidos de las cuatro secciones (calpulli) en que estaba dividido Méjico. Sobre todos estos jefes secundarios estaba el "tlacalecuhli" ó "jefe de hombres", llamado "emperador ó rey" por los antiguos cronistas[348]. Este jefe superior no fué absoluto ni autocrático. Su autoridad y posible despotismo estaba limitado por el Consejo Supremo (Tlacopan) y por el jefe civil superior que con él alternaba en el mando. Su cargo era electivo dentro de determinado clan ó linaje, vitalicio, y gozaba, mediante su solemne consagración, de privilegios y poderes sacerdotales[349]. Podía también ser desposeído del cargo, como lo fué el desgraciado "Motezuma" en las luchas con los Españoles. Cubríase el "jefe de hombres" de arreos brillantes y multicolores enjalmas, y sólo él y su asociado civil ó "cihuacohuatl", de que más adelante hablaremos, podían llevar aquellas "calaveras de plumería con sus penachos verdes y rodelas de lo mismo" y aquellas "ajorcas y pulseras de oro y plumas en la nariz, los brazos y los tobillos", de que nos dan aproximada idea los hermosos relieves de la llamada "Cruz de Palenque"[350].
Fig. 231.—Tipos Mayas (actuales).
La guerra se hacía con cualquier pretexto, las más de las veces sin ninguno, y tenía en primer lugar por objeto procurarse subsistencias, y en segundo obtener víctimas humanas para satisfacer las exigencias de un culto que exigía sacrificios sangrientos por lo menos veinte veces en el año.
Las campañas se decidían por el Consejo y se proclamaban en los "teo-callis" con enormes atambores de tañido triste y solemne[351]. Se movilizaban en seguida jefes y guerreros, se convocaban los tributarios, se repartían armas y provisiones y hasta se formaba un convoy auxiliar, necesariamente limitado por la corta duración de las expediciones y por la falta de animales de arrastre.