11.—Al Sur del Gran Chaco, y hacia los 35º de latitud, empieza la Región de las Pampas. No hemos de detenernos á describir la grandiosa belleza de sus llanuras como mares, la inacabable variedad de sus pastos y la honda serenidad de sus desiertos sin término. Útil es, sin embargo, recordar estos rasgos fisiográficos de la Pampa para mejor comprender las peculiaridades de sus aborígenes.

Fig. 275.—Indios Caribes.

Una sola familia lingüística (Auca ó Aucaniana) ocupaba á trechos tan dilatadas tierras. Pertenecen á ella, no sólo los "Pampas", propiamente dichos (Guarpes, Moluches, Pehurenches, Ranqueles, etc.), de la República Argentina, sino también los célebres Araucanos ó Mapuches del Sur de la República Chilena.

Fig. 276.—Mapa de Sud-América de la Edición Latina de Schimdel (1599).

Formaban los "Pampas" hordas nómadas y bárbaras que se estacionaban en míseras tolderías mientras duraban sus subsistencias y emprendían despiadados merodeos cuando el hambre ó la ocasión les incitaba al pillaje y la guerra. Fueron asombrosos ginetes. Sirvióles el caballo de medio de transporte y terrible elemento de guerra; aprovecharon su piel para múltiples usos, y su carne y su sangre para alimento. Fueron siempre indómitos, errabundos, ladrones, borrachos y abyectos. Refractarios á toda cultura, vivieron del saqueo y la matanza, temiendo sólo á sus hechiceros y caciques, creyendo en sus "gualiches" y repugnantes brujerías, degollando sin piedad y peleando sin concierto. Salvo los Moluches ó Manzaneros (Río Limay, etc.), sedentarios y agricultores, las demás tribus "Pampas" sólo supieron cultivar su astucia de serpientes, su temeridad de leones y su crueldad de felinos carniceros.

Fig. 277.—Placa de bronce calchaquie (Coll. Lafone Quevedo).