Fig. 314.—El Inca Yupanqui (Según Marcoy).

Los grandes rebaños de llamas y los de huanacos y vicuñas proporcionaban carne para el pueblo, charqui para los soldados y viajeros y lana para toda clase de tejidos. No era permitido matar ningún animal sino en las grandes cacerías periódicas (chacu) ordenadas por el Inca. En estas mismas monterías se cuidaba de soltar las hembras y algunos machos elegidos, esquilando todos los demás y matando los necesarios para carne. La lana de los huanacos se repartía al pueblo; la finísima de las vicuñas, como el oro y la plata, se reservaba para el Inca. Los quipu-camayoc ó contadores, llevaban exacta cuenta de las piezas cazadas, esquiladas ó muertas en cada una de estas monterías[472].

Fig. 315.--Gruta sepulcral en el Rodadero (Wiener).

Medios de comunicación.

20.—Los medios de comunicación eran necesarísimos para mantener unido el Imperio. Del Cuzco irradiaban excelentes caminos para todas las provincias y valles. Eran fáciles, bien nivelados y de cinco ó seis metros de ancho. El de la costa fué uno de los más notables. A intervalos se construían albergues (Corpa-huassi) ó estaciones, y los mensajeros oficiales (chasquis) corrían de uno á otro con celeridad extraordinaria, entregando en cada estación el mensaje ó quipu que llevaban á otro corredor, que á su vez lo llevaba y entregaba en la estación siguiente. La rapidez de estos chasquis era tal, que el Inca podía, por ejemplo, comer en su palacio lo pescado el día anterior en el Pacífico, á cerca de 500 kilómetros del Cuzco. También había en los referidos caminos almacenes de armas, vituallas, etc., para poder concentrar los ejércitos en cualquier punto y sin preparación previa[473].

Colonias y guarniciones.

21.—Intimamente relacionada con los medios de comunicación estaba la costumbre de trasladar colonias de una región á otra del Imperio, para evitar los peligros de la subdivisión excesiva de los "ayllus" y favorecer el intercambio de productos y el bienestar del pueblo. Los colonos se llamaban mitimaes. Los valles de Tacna y Moquegua, por ejemplo, y los boscajes orientales se colonizaron con mitimaes de las aldeas cercanas al Cuzco.