Fig. 324.—Islas fabulosas según miniatura del siglo xv.
Las rutas.
7.—Por tres principales rutas llegaban hasta Europa los codiciados productos del Oriente. La ruta marítima más meridional arrancaba de China y Japón, concentraba los productos en Malaca, y desde allí, por la costa de Malabar, seguía hasta Ormuz, y por el Mar Rojo hasta el Cairo, de donde pasaba á Alejandría y el Mediterráneo. La más septentrional adquiría generalmente sus productos en las costas occidentales de la India, embarcándolos hasta Ormuz y Bagdad (por el Tigris) y conduciéndolos desde allí en caravanas hasta Tabriz (Persia), el mar Caspio y el Mediterráneo. Además de estas rutas marítimas, que eran las más comunes en la Edad Media, seguían los mercaderes otra terrestre más larga, difícil y erizada de peligros, á través del desierto chino de Obi hasta Kashgar, Samarcanda, etc.; desde allí á Astrakan y el mar Caspio, y luego por el Don y el Volga hasta Crimea y las costas del Mar Negro.
Fig. 325.—Atlas de Santarem. Fines Siglo xv.
Fig. 326.—Parte del Portolano Laurenciano.
Claro es que todos estos caminos eran inseguros y árduos. Había que atravesar desiertos, escalar montañas, luchar con los piratas de mar y tierra, afrontar las tempestades del Océano Indico y sufrir extraordinarias penalidades; pero á pesar de tan gravísimos obstáculos, las ciudades levantinas de Alejandría, Tana, etc., estaban siempre llenas de productos orientales, que las embarcaciones Italianas, Españolas ó Provenzales, llevaban á sus respectivos países. Los Italianos llegaron á tener en Alejandría, Constantinopla, Damasco, Alepo, etc., establecimientos fijos (fondachi), desde donde repartían las mercancías del Oriente á las ciudades del Mediterráneo. La célebre Venecia fué el prototipo de tales ciudades. De su puerto salían numerosas flotas para España, Portugal y Flandes, y bien guardadas expediciones terrestres, que atravesando los Alpes comerciaban en los valles del Rhin y el Danubio. El mayor conocimiento de las riquezas del Este después de las Cruzadas (1096-1291), aumentó este activísimo y provechoso tráfico, y durante los siglos xiii y xiv surcaron el Mediterráneo numerosísimas naves, galeras y argosias que llevaban á Alejandría maderas, metales y otros productos Europeos, y volvían con sedas, especias, piedras preciosas, etc., á las costas Españolas é Italianas[481].
Fig. 327.—Descubrimiento de Groenlandia.