Fig. 342.—Sello rodado de los Reyes Católicos.

Con tales procedimientos se logró en pocos años pacificar el desordenado reino, reprimir los excesos de los nobles é ir consolidando el poder de los Reyes[491].

La Santa Hermandad.

3.—Se reconstituyeron también las antiguas hermandades, establecidas por las ciudades para defenderse de malhechores, refundiéndolas de acuerdo con las Cortes de Castilla en un solo cuerpo de policía y defensa pública que se llamó la Santa Hermandad, compuesto de más de dos mil jinetes y numerosos infantes que, divididos en compañías, se destacaron en los puntos estratégicos de las aldeas y caminos públicos. Organizáronse también justicias locales (alcaldes) con jurisdicción exclusiva é inapelable para diversos delitos.

Al ocurrir algún robo, asalto ó violencia, echábanse á vuelo las campanas de la iglesia más próxima, y los destacamentos de la Santa Hermandad emprendían la persecución de los delincuentes que eran juzgados por los alcaldes sumarísimamente y asaeteados ó colgados. La prontitud, igualdad y severidad de tales castigos, limpiaron bien pronto de malhechores los dominios castellanos. Desaparecieron las represalias y venganzas privadas, y la seguridad de vidas y haciendas se afirmó y normalizó.

Fig. 343.—La Reina Isabel la Católica.

Fig. 344.—El Rey Fernando el Católico.