6.—Pero ninguna de éstas naciones debía de llevar á cabo el descubrimiento de América. Antes de emprender Colón su viaje á París, dirigióse á la Ciudad española de Huelva, para dejar allí á su hijo D. Diego, con la familia de su tía materna. A su paso por la villa de Palos, albergóse en el Convento de la Rábida, y trabando plática con su Prior Fray Juan Pérez, expúsole sus proyectos de llegar por el Occidente hasta las Indias, sus visicitudes en Portugal y su intención de acudir á Francia. Entusiasmado Fray Juan Pérez con la idea, instó á Colón para que desistiese de su viaje á Francia y solicitase el apoyo de los Reyes Católicos. Accedió el ilustre marino y á principios del 1486, apoyado por el referido Prior de la Rábida y sus influyentes amigos los Duques de Medina Celi, y Medina Sidonia, propuso por primera vez á los Reyes, sus ideas y designios[508].
Juntas de Córdoba y Salamanca.
7.—Sometieron los Monarcas el asunto á personas peritas, para que presididas por Fray Fernando de Talavera, examinaran las proposiciones de Colón. Reunióse una Junta en Córdoba, ante la cual, parece que Colón receloso de lo ocurrido en Portugal, se limitó á dar explicaciones superficiales. Fuese por ésta ó por otras razones, el caso fué, que la referida Junta de Córdoba, reputó irrealizable lo que el Genovés proyectaba. La Reina, sin embargo, fuese expontáneamente, ó urgida por Fray Diego de Deza, Fray Antonio de Marchena, Quintanilla, Cabrero y demás protectores de Colón, no desahució por completo al futuro Almirante. El mismo Fray Diego de Deza promovió en 1487, nuevas Juntas para reconsiderar los proyectos Colombinos. Formaron parte de tales Juntas, los más conspícuos miembros del claustro Salmantino y reuniéronse en Salamanca, parte en el Convento de San Esteban, parte en la granja de Valcuevo. Parece indudable que Colón fué más explícito en estas Juntas que en las de Córdoba, pues aceptaron sus proyectos aconsejando á los Reyes Católicos que proporcionaran al Genovés los recursos necesarios para el viaje[509].
Fig. 358.—Armas de Cristóbal Colón.
Fig. 359.—Medalla de Alejandro VI.
El Contrato.
8.—Transcurrieron cinco años más de paciente espera por parte de Colón, hasta que al fin, después de realizada la Conquista de Granada y á pesar de las vacilaciones de Fernando el Católico, que temía disgustar á sus nobles otorgando al Genovés las prerrogativas que solicitaba, mandó llamar al tenaz marino cuando se preparaba ya éste á abandonar la corte española, y ofreciendo sus propias joyas para costear la expedición, decidió al tesorero Santangel, á adelantar fondos y firmó con su esposa las célebres capitulaciones entre la Corona Española y Colón, por las cuales se nombraba al marino genovés y á sus sucesores, Almirante de las tierras que descubriera, Virrey y Gobernador de las mismas, y se le daba entre otras mercedes, el diezmo de los productos de las referidas tierras. El constante genovés regresó gozoso al Convento de la Rábida. Su fé y su tenacidad, habían triunfado de toda clase de obstáculos[510].