Disturbios en la colonia.

4.—Mientras la flota de Torres surcaba el Océano, aumentaban las enfermedades en la Isabela, y crecía el descontento. Bernardo Díaz de Pisa, contador de la colonia, promovió un motín que, si bien pudo sofocarse, acentuó la antipatía que los colonos españoles profesaban ya al ilustre marino de Génova. En cuanto recobró éste la salud emprendió con algunos hombres de guerra el reconocimiento de las regiones ponderadas por Gorbalán y Hojeda. Grande fué su desengaño al explorar el Cibao y no hallar en él las minas deseadas; pero como los indios le presentaron algunas pepitas de oro, coligió que debía haber mayor cantidad en aquellos alrededores. Edificó en el sitio más pedregoso el fuerte de Santo Tomás, regresando después á la Isabela.

Encontróse allí con nuevas dificultades. Las provisiones escaseaban más cada día, los soldados se resistían al trabajo, y la indisciplina de todos amenazaba convertirse en rebelión franca. Para conjurar tan graves peligros distribuyó Colón por el interior de la isla á los colonos más rebeldes en pequeños destacamentos, á cuyos jefes aconsejó que usaran de templanza en sus relaciones con los indígenas. Nombró, además, una Junta Provisoria de Gobierno, y tomando tres pequeñas carabelas, se hizo á la mar (Abril 24) con rumbo al Occidente y en demanda del oro que en Cibao no había encontrado en abundancia[520].

Fig. 369.—Preparando el segundo viaje.

Exploraciones.

5.—Costeó primero Colón la parte meridional de la isla de Cuba y, apartándose luego hacia el Sur, descubrió la de Jamaica (Mayo 14, 1494), cuyos naturales le recibieron cordialmente. Empleó el mes siguiente en navegar entre las numerosísimas islas de aquellos parajes siempre con rumbo al Oeste. La costa de Cuba parecióle interminable, las provisiones escaseaban. Era necesario volver y demostrar que la expedición no había sido estéril. Exigió, por tanto, á los pilotos, entre ellos al célebre cartógrafo Juan de la Cosa (en cuyo mapa del año 1500, Cuba aparece claramente como una isla) que juraran solemnemente que la tierra que estaban costeando era el Continente y el principio de las Indias[521].

Dos días más de navegación hubieran bastado al Almirante para llegar á la punta occidental de la isla de Cuba, y posiblemente hubiera descubierto el Yucatán ó Méjico. Sus ilusiones, sin embargo, dieron origen al primer proyecto de vuelta al mundo. Si hubiese tenido abundancia de provisiones, dice D. Fernando Colón, no hubiese vuelto á España sino por el Oriente. Antes de regresar á la Isabela exploró nuevamente las costas meridionales de Jamaica, y las de la Española misma. Quiso lanzarse desde allí hacia las islas que llamó de los Caribes, pero debilitado por cuatro meses de hambre, trabajos y zozobras, sintióse acometido de grave postración, que se convirtió en profundo letargo, con insensibilidad alarmante. Al verle en aquel estado creyeron los expedicionarios llegada la última hora de su jefe, y decidieron volver á la Isabela cuanto antes.

Allí fué recibido el Almirante (Septiembre, 20) por su hermano D. Bartolomé, que por orden de los Reyes Católicos había traído á la Española tres naves con víveres y bastimentos[522].

Bartolomé Colón.