Fig. 370.—El Adelantado D. Bartolomé Colón.
6.—Si lamentable era el estado de la colonia á la salida del Almirante, más aún lo era á su regreso. Las enfermedades, el desencanto, el hambre insaciable, los disturbios y la indisciplina habían aumentado. Bartolomé Colón, nombrado por su hermano Adelantado, ó Gobernador militar de la isla, fué mucho más severo que el Almirante, y se hizo, por tanto, más odioso á los colonos, que le consideraban como extranjero y se resistían á obedecerle. Por otra parte, la población indígena, cansada de los abusos y violencias de los españoles, amenazaba rebelarse. Pedro Margarite, que mandaba la fortaleza de Santo Tomás, desertó y, acompañado del Vicario apostólico Boyl, algunos otros eclesiásticos y varios descontentos, se apoderaron de los buques que Bartolomé Colón había traído, y se hicieron á la vela para España, donde llegaron quejándose amargamente del Almirante y de su hermano, y declarando sin ambages que no había en las tales Indias ni oro, ni cosa alguna de provecho[523].
Fig. 371.—Carabelas en "La Española" (Grabado siglo xvi).
Guerra contra los indígenas.
7.—Apenas se repuso Cristóbal Colón de su grave dolencia, emprendió con su hermano una activa campaña contra los indios que duró nueve ó diez meses. Las armas de fuego, el acero, la caballería, y los feroces perros que, según Las Casas, "podían matar cien indios por hora", hicieron comprender cruelmente á los aterrorizados indígenas que era inútil resistir. Se impuso á los sometidos imposibles cargas. Los que vivían cerca de las minas debían tributar por cabeza, media onza de oro nativo cada tres meses; los que vivían lejos, una arroba de algodón en bruto. Desesperados los indios talaron sus campos y huyeron á los montes. Algunos caciques ofrecieron tributar con sus cosechas si se les eximía de la obligación de entregar cantidades de oro que no tenían. Colón no aceptó el cambio.
Necesitaba oro en abundancia para demostrar que era valiosa la colonia. La guerra de exterminio prosiguió. Los soldados españoles penetraron hasta lo más intrincado de los bosques para perseguir á los fugitivos, y redujeron á la esclavitud á los pocos que quedaron con vida. La población aborigen de la Española quedó reducida á la tercera parte[524].
Fig. 372.—La Carabela "Santa María".