Había terminado su botella el vizconde y el ayuda de cámara, que no podía ver el vino y jamás lo probaba, iba apenas por la mitad de la suya...

—¡Si no bebes hasta la borra, insultas al rey de Francia, y yo, que soy su embajador, te castigaré como mereces!—exclamó el gascón, requiriendo otra vez su espada...

Más muerto que vivo, y todavía más borracho que muerto, Manuel se bebió «hasta la borra», dejando luego caer al suelo estrepitosamente la botella...

—¡Bravo, bravísimo!—aplaudió Guy.

Surgiendo en la puerta, don Fernando observó severamente a su alegre consuegro:

—¡Pero vizconde! Os olvidáis de vuestro rango...

—¡Un francés no se olvida nunca de su rango ni en los torneos ni en las batallas!

—Sois un embajador y parecéis un juglar...

—¡Y vos sois un grande de España y parecéis un fraile mendicante!

—Me insultáis...