Además, según opinión de algunos etnógrafos, parece que la parte oriental del Continente Americano fué también repoblada por una raza autóctona, salida de las vertientes de los montes Allegany y de los Apalaches; raza que pasó la Florida y ocupó las Antillas, las riberas orientales de la región de México, la Tierra Firme, las Guayanas, y, por último, el Perú, hasta los confines australes de la América Meridional. A esta raza pertenecieron los numerosos indios denominados Pieles-Rojas, que ocupaban los territorios de Tennessee, las Carolinas, la Virginia, el Maryland, la Pensilvania, y una parte del Estado de Nueva York; como asímismo los indígenas del Canadá, los de Yucatán y de Honduras, y los Caribes y Galibís.

Cuanto á la variada raza indígena meridional, algunos antropologistas conjeturan que poblaron la hoya superior del Orinoco, la hoya del Amazonas, el Brasil, el Paraguay y la Araucanía, suponiéndose que estos últimos, por sus caracteres, hayan sido originarios de la raza China.

6.a

Creemos, asímismo, que dos son las rutas principales que en las épocas antediluviana y postdiluviana, tomaron las primeras expediciones de los Antiguos Continentes, para arribar á las playas de América.

Probable es, que una de esas rutas fuera la pretendida desaparecida Isla Atlántida, que, se cree, extendíase desde las islas del mar Caribe (en las Antillas) hasta las islas Azores y Madera (en las cercanias de las costas de Portugal y de Africa, respectivamente), y casi unida quizá al Continente Europeo ó al Africano, cuya ruta habría sido, en aquellos tiempos lejanos, un puente de unión entre los Continentes Antiguos con el Nuevo, y por la cual ruta habrían venido las sucesivas expediciones europeas ó africanas á las costas septentrionales americanas.[100]

Es probable que la otra ruta fuera el Estrecho de Annian (hoy Behring)[101], ó las islas Aleutianas ó Aleutas[102], que, se puede decir, unían el Continente Asiático con el Americano, como suponen algunos geólogos, ó por la cadena de islas eslabonadas en medio del Océano Pacífico[103], que en estos últimos siglos existían aún, entre ambos Continentes, lo que denotaría, así mismo, que en tiempos remotos esa unión de los Continentes Asiático y Americano era también un hecho.

Por ambas rutas habrían podido venir á las costas meridionales de América sucesivas expediciones asiáticas.

A más de ambas rutas principales, creemos también, que algunas expediciones á América pudieron venir por la ruta de la Polinesia, cuyas islas Sandwich y Pascuas (tan célebres por las antigüedades ciclópeas que encierran) son las más cercanas de la América del Norte y del Sud, pues que, respectivamente, están situadas en las latitudes de México y del Cuzco (los dos centros de la civilización americana); teniéndose en cuenta, que las corrientes y los vientos dominantes en esta parte del Océano Pacífico, se dirigen á la costa norte-americana, unas, y hacia la costa sud-americana, otras.

No hay duda (á lo menos es lo que opinamos) que en la época que siguió al Diluvio Universal, pudieron pasar por las rutas que hemos señalado, de los Antiguos Continentes al Nuevo, no solamente los hombres, sino también algunos animales mansos, es decir, aquellos de climas calurosos, por la zona tórrida, y aquellos de climas fríos, por la zona frígida, suponiendo, siempre, la proximidad ó unión de los Antiguos Continentes con el Nuevo; salvo los animales propios del suelo americano, pues así como Dios crió al Hombre autóctono de América, así también crió animales y plantas propios de ese mismo Continente; y tanto es así, que muchos animales originarios de América no son conocidos en los Antiguos Continentes, y, por lo tanto, no pudieron ser encerrados en la arca que Noé construyó por mandato del Criador.

Sabido es, por otra parte, que desde la Creación del Mundo, el Planeta Terrestre ha sufrido grandes trasformaciones geológicas, originadas por terremotos provenientes de erupciones volcánicas y submarinas, y que, debido á esos sacudimientos sísmicos, unas partes de los continentes y numerosas islas, se han hundido en el mar, y otras han surgido de él. El mar, estrechándose en unos lugares y desbordándose en otros, ha aumentado ó disminuido las tierras, separando países unidos desde su origen, formando nuevos estrechos y golfos. Por consiguiente, ¿qué dificultad pudo haber habido, de que así como existe hoy el Estrecho de Annian ó Behring, hayan también existido, en aquellos tiempos, otros estrechos, unidos á partes más septentrionales de Europa, Asia y Africa, y que de puente sirvieran para pasar de un Continente á otro? Presumible es, que en el trascurso de tantos siglos, después de repetidos terremotos, hayan desaparecido estrechos, porque invadiera el mar lo que antes era tierra firme.