Concluíremos con unas últimas apreciaciones:

Sabios, que han hecho observaciones y estudios arqueológicos en el Nuevo Continente, son de opinión que la Pompeya de América está aún por descubrirse, y suponen que las ruinas de esa gran ciudad se hallan debajo de las extensas y espesas capas de lava fria que circundan alguno de los volcanes de la América Central. El descubrimiento de esas ruinas sería otra prueba incontestable (aportada á las aludidas respecto de las de Copán, Palenque, Petén, Mitla, Tiahuanaco y demás citadas de la América del Norte, del Centro y del Sud), de la adelantada civilización indiana, que se remonta, según opinión de muchos historiadores, á una larga serie de siglos anteriores al descubrimiento hecho por Cristóbal Colón.

Es del caso indicar aquí las opiniones de algunos sabios sobre las similitudes arquitectónicas de los monumentos ciclópeos de América con los de otros Continentes.

Isaac Taylor, en su juiciosa obra titulada Etruscan Researches, pag. 33, dice: «El arte de la construcción suministra indicaciones del más alto valor sobre las afinidades etnológicas: los templos, los palacios y los túmulos funerarios pueden ser considerados como otras tantas petrificaciones de las aspiraciones, de los pensamientos y de los sentimientos de los pueblos; son la expresión expontánea é inconsciente de particularidades mentales hereditarias.»

A este propósito, el doctor Hyde Clark, en su conceptuosa obra Researches in prehistoric and prohistoric comparative phylology, mythology, in connection with the origin of culture in America, para probar la similitud de los primeros pueblos del Nuevo Mundo con los Turanianos, emite la siguiente conclusión: «Las analogías de la arquitectura de los Mexicanos y de los Peruanos con la de los Egipcios y de los Pelasgos (de la Arcadia) son numerosas; debe repararse que todos los constructores de edificios ciclópeos han sido Turanianos (del imperio de Annam).»

Según Mr. Hardy, la semejanza que ofrecen los edificios de Chicken; antigua ciudad de la América Central, con los Topes ó Dagobas de los Budhistas, es bastante sorprendente: en la pág. 122 de su Indian Monarchism, este misionero dice: «La forma de la cúpula, su altura aparente, la torre pequeña colocada en su altura, los árboles que han crecido en sus costados, el aspecto de la albañilería; la configuración de los ornamentos, la pequeña puerta de entrada en la base, todo; en una palabra, se asemeja muchísimo á lo que he visto en Amarajapura, antigua capital de Ceylan.»

También en la isla de Java, del archipiélago de la Sonda, y en la Malesia, se hallan restos de una antigua civilización, y al efecto ha dicho un antiguo escritor: «El gran templo de Palenque corresponde tan exactamente, en sus principales detalles, al de Boro-Bodo, situado en la provincia de Kedah, que no es posible dudar del origen y destinación común de ambos monumentos.»

Algunos autores han aseverado que las grandes construcciones y las esculturas prehistóricas americanas, como pirámides, murallas, fortalezas y estátuas, se encontraron, originariamente, en los espesos bosques del Indostán y de Ceylan (Asia Meridional), en el Indo-China (Asia Oriental), en Tahití, islas Marianas, islas Sandwich y de Pascuas (Oceanía); lo que denota que, durante el período prehistórico, una gran raza de constructores, que no pudo ser otra que la Turaniana, emigrara del Continente Antiguo á las playas americanas; emigración de la que las tradiciones de la Asia sud-oriental conservan memoria.