Con referencia á los primeros tiempos del período postdiluviano, espinosa y ardua tarea es la de resolver el problema de las primeras inmigraciones al Perú, acerca de las cuales no hay nada evidenciado, sino conjeturas más ó menos verosímiles. Se supone, generalmente, que fueron descendientes de la posteridad de Noé. Unos los reputan procedentes de la rama de Cam, fundados en la semejanza de su idolatria y lenguaje; otros los derivan de la rama de Sem, fundándose en la similitud del idioma, idolatría y otras señales muy débiles. Los que más se acercan á la probabilidad, según se cree, son los que los hacen originarios de la rama de Jafet.
Se conjetura que, en época remota, vinieron al Perú sucesivas razas, siendo probable que, primero se establecieran en las costas del Perú, grupos de tribus pescadores, de los cuales nada se sabe con evidencia, cuya estancia constatóse por restos de cerámica y groceros tejidos encontrados en la costa, bajo profundas capas del suelo.
En el interior del país, vagaban hordas de salvajes errantes, que se establecían por algún tiempo en determinados puntos, para en seguida, alejarse á otros parajes, por otro término de tiempo: esas hordas nómades eran esencialmente cazadores, pues se ocupaban en ese ejercicio, por la necesidad de subvenir á su alimentación.
Tiempo después, nuevas invasiones de cultura algo avanzada, arribaron al territorio del Perú y se separaron por diversos lugares, operando en larga y progresiva evolución de los seres, una marcada existencia de pueblos florecientes, que dió lugar á cambios en la civilización de los mismos. Esa época fué caracterizada por la construcción de monumentos monolíticos de bloques de piedra de dimensiones extraordinarias, levantándose, durante ella, las construcciones gigantescas y estupendas de Tiahuanaco[107] (en las cercanías del lago de Titicaca), las de Cuelap (en la provincia de Luya)[108], las de Chavin (en la provincia de Trujillo), las de Huánuco Viejo (en la provincia de este nombre), y algunas otras más en otras provincias. La principal de esas invasiones, fué la Quechua, que se estableció en Tiahuanaco, en la altaplanicie de la laguna de Titicaca, formando un imperio teocrático, que llegó á extender su dominación y lengua hasta la costa, y á tener sojuzgadas las tribus que ocupaban los territorios conocidos hoy por provincias de Cotabambas, Aymarás, Chumbivilcas y Andahuaylas.
Trascurrido algún tiempo, los Collas ó Aymarás arrojaron á los Quechuas de sus dominios de la altaplanicie del Titicaca; teniendo éstos que refugiarse en los valles del Cuzco, principalmente en la región del Urubamba. Con la caída del Imperio de Tiahuanaco y consiguiente pérdida de la influencia de los Quechuas teocráticos, el Perú entró en una anarquía y decadencia general, que dió lugar á que las demás tribus del territorio se constituyeran en gobiernos, unos más civilizados que otros, y regidos todos por jefes denominados Curacas ó Caciques.
En los tiempos preincáicos, las principales de estas nuevas entidades sociales y políticas, eran:
EN LA COSTA
Los Chimús, que fueron una agrupación respetable, cuyos Curacas ó Régulos extendieron su dominación desde Chancay hasta Tumbes. Era, se puede decir, un imperio floreciente, cuya civilización se reflejaba, principalmente, en su alfarería, en sus tejidos, en su arte de beneficiar los metales, y demás obras que elaboraban.
Los Chinchas, extendidos más al Sud, ocupaban los valles de Ica, Chincha, Camaná, Arequipa, Moquegua, Arica y Pisagua. Aunque desde un principio carecían de organización, pues no obedecían á ningún Curaca, después formaron la confederación "Chincha-Yunga", que reconocía el gobierno de los Régulos Cuis-Mancu y Chuqui-Mancu, abrazando, el primero, los valles de Supe, Huaura, Chillan, Rimac, Lurín, Chancay y Barranca; y el segundo, los de Lunahuaná, Mala y Chilca.
Los Changos, que habitaban más al Sud, desde el río Loa hasta Aconcagua eran belicosos, feroces y aún antropófagos, que lograron ensanchar sus dominios mediante alianzas con las tribus vecinas, y reducir, también, á los Parinacochas, Rucanos, Amancayes y Cotapampas.