Por el relato de Cabello de Balboa, en su Historia del Perú, y por las excavaciones llevadas á cabo más tarde en la costa Norte del Perú, se ha podido indagar que, en la misma época en que florecía la civilización de Nazca, florecía también en el territorio que después fué conquistado por los Chimús, otra nación poderosa que, se supone, no solamente tuvo analogía con la adelantada civilización de Tiahuanaco, sino que fué predecesora de ésta. El jefe de esa nación, hábil y valiente, denominado Naymlap, arribó á las playas de Lambayeque en una numerosa flota de balsas, trayendo consigo una gran escolta, entre ella muchas concubinas; desembarcó en la desembocadura del río Taquislanga, y construyó en un lugar llamado Chof, un templo en el que depositó el ídolo Llampallac. Este jefe tuvo varios sucesores, cuya autoridad alcanzó á más de doscientos años, hasta que la nación cayó en tal estado de decadencia, que fué conquistada por los valerosos Chimús.

CIVILIZACIÓN DE TIAHUANACO[117]

Hay diversas tradiciones indígenas sobre el orígen de la civilización de Tiahuanaco.

Una basada en referencias mitológicas, supone que en remotísimos tiempos, apareció allí, una raza megalítica procedente de otras regiones y compuesta de Huiraccochos (caballeros blancos y con barba), cuyo jefe se llamaba Pacha-Manchachecc.

Otra tradición, se refiere á otras invasiones de pueblos de desconocida procedencia, que dominaron temporalmente en Tiahuanaco.

Una tercera tradición, recuerda que hubo allí dos creaciones sucesivas, representadas por un hombre de facultades extraordinarias llamado Kon-Tito-Huiraccocha.

Pero, se debe prescindir de tradiciones, que no siempre merecen tomarse en consideración.

Los historiadores antiguos del Perú tampoco traen noticias de la civilización de la altiplanicie del Titicaca, porque después del derrumbamiento de aquel Imperio, trascurrió un período larguísimo de tiempo, en que los indios perdieron todo recuerdo de la raza y constructores de Tiahuanaco; tan sucedió así, que al iniciarse la era del Imperio Incáico, los mismos indios del Cuzco "vivían—según dice el P. Cobo en su Hístoria General de las Indias—sin cabeza, ni orden, ni policía, derramados en pequeñas poblaciones y rancherías, con pocas más muestras de razón y entendimiento que los brutos."

Sin embargo, según indagaciones históricas hechas posteriormente, se cree que el hecho más verosímil es, que los fundadores de aquel Imperio fueron los Quechuas, que establecieron allí una monarquía teocrática: en tal concepto, Tiahuanaco habría sido la cuna protohistórica de esa raza, que deriva, se dice, de los Toltecas-Nahuatl, originarios de México. Mr. L. Angrand, sabio mexicanista francés, que ha hecho profundos estudios sobre esta materia, opina, en su Lettre sur les antiquités de Tiahuanaco et l'origine présumable de la plus ancienne civilisation du Haut-Pérou, que el "pueblo que levantó los monumentos de Tiahuanaco era una rama de la gran familia Tolteca Occidental, de origen Nahuatl," de cuya rama, dice, descienden los Quechuas.