Los cacicazgos y las confederaciones que no cayeron en completa decadencia y permanecieron en un relativo estado semi-social, dedicándose á algunas labores agrícolas, fueron los Collas, de raza Aymará; los Chancas, de raza Quechua; los Sausaseras, Antasayaccos, Huallas, Tampus y Orejones, del Valle del Cuzco; y los Quechuas, de la región del Urubamba, perseverando estos últimos en sostener la adelantada cultura que iniciaron en Tiahuanaco. En la costa andina del Pacífico, varios pueblos conservaron también el grado de civilización que habían adquirido, y fueron, los señoríos de los Chimús, Yungas, Cuis-Manco, Chiquiz-Manco, Chincha, y algunas otras confederaciones de poca extención é importancia, como: los Chachapoyas, Cajamarquinos, Huanuqueños, Huamanguinos, Vilcohuamanos, y Andahuaylas. Pero, estos cacicazgos y estas confederaciones cayeron, más tarde, bajo el dominio de las armas victoriosas de los Incas, los que, mediante las tantas conquistas que realizaron, lograron establecer el más grande Imperio que ha existido en el Continente Americano, Imperio que, á su vez, se aniquiló con la conquista española. ¡Destino inescrutable de las naciones!......
CIVILIZACIÓN DE LOS INCAS
Con la repentina aparición de Manco-Ccapacc[121] y Mama Occlla, en el año 1021, principia á disiparse algo la bruma de los tiempos prehistóricos, para iniciarse, al fin del gobierno de los Incas, el período histórico del Perú.
Pasaremos por alto el origen de los Incas, relatado ya por los antiguos cronistas Garcilazo de la Vega, Cieza de León, Betanzos, Polo de Ondegardo, Sarmiento de Gamboa, Cabello de Balboa, Santa Cruz Pachacuti, Montesinos y otros, cuyas relaciones discrepan en varios puntos y carecen de verosimilitud, algunas.
Manco-Ccapacc y Mama-Occlla se presentaron como enviados del Sol, para sacar á los indígenas de la barbarie en que vivían, libertarlos de la tiranía de los Curacas, y señalarles, él, á los hombres, á labrar la tierra para darles alimento, á la vez que el culto del Sol, dispensador de bienes; y ella, á las mugeres, para enseñarles á hilar y tejer, como medio para cubrir la desnudez de sus familias. Con tan saludables propósitos, aquellas gentes se persuadieron que era conveniente obedecerlos y someterse sumisos á sus mandatos, reconociéndolos como verdaderos hijos del Sol ó Pachaccamacc, que fué como ellos se proclamaron.
Para asegurar su autoridad y la de su descendencia, Manco-Ccapacc se tituló Inca ó Soberano de Tahuantinsuyo.
Algunos escritores han considerado á este personaje como un ser misterioso ó mitológico; empero, es reconocido por la mayoría de los historiadores, no solamente como un apóstol y reformador, sino también como el verdadero tronco de la estirpe imperial y el fundador de la dinastía incáica. Apóstol y reformador, porque enseñó á su pueblo la religión de un Supremo Dios invisible, Criador del Universo, instituyendo el culto del Sol, imagen visible de ese Dios, que por sus rayos vivificantes dá vida á todo lo criado. Y tronco de la estirpe incáica, porque fundó una monarquía basada sobre el régimen del comunismo, aunque algo restringido, proveyendo el Estado á todas las necesidades de la vida de sus súbditos. También dió Manco Ccapacc á su nuevo pueblo leyes naturales dictadas por la recta razón, pues eran llenas de sabiduría y de prudencia, imponiendo penas corporales contra los delitos de adulterio, hurto, homicidio y blasfemia contra el Sol y el Emperador, delitos que eran castigados con la pena de muerte, nombró Curacas ó Caciques para el gobierno civil de sus súbditos, escogiendo para esas funciones los de mayor honradez y aptitud para el mando. Además, dividió la tierra en tres partes, asegurando la propiedad de éstas al culto, al trono y al pueblo; instituyó las principales fiestas y ritos religiosos, y fundó una orden de vírgenes y otra de sacerdotes para el cuidado de los templos. En fin, dejó fundada la capital del Cuzco, organizado varias provincias bien administradas, y constituídos pueblos gobernados con equidad y justicia.
Por estos grandes beneficios que Manco-Ccapacc hizo á sus súbditos, es considerado como uno de los primeros legisladores del mundo, y muy distinguido entre los grandes bienhechores de la Humanidad, pues fué, para los Peruanos, lo que Solón y Licurgo para los Griegos, Numa para los Romanos, Mahoma para los Arabes, y Confucio para los Chinos.
Aunque la cronología de los Incas es algo obscura,[122] suministrando noticias vagas, no muy exactas, algunos historiadores, entre ellos Gonzáles de la Rosa, y Dr. Cárlos Wiesse, la dividen en dos períodos, feudal y unificado, siendo el primero, de la dinastía de Huaray-Sayacc, y el segundo de la dinastía de Hanay-Sayacc. Nosotros seguiremos también este orden, que está en conformidad con los relatos de los cronistas de la conquista.
La dinastía de Huaray-Sayacc (con la que principió el período feudal), gobernó durante más de un siglo y medio (1021 á 1197), y tuvo cinco Emperadores, que por sus conquistas extendieron los límites de su Imperio, y son: