1o. Manco-Capacc.—Que fundó su pequeño Imperio con las tribus del Cuzco, á las que agregó las de los Canchis y Quispicanchis, cuyos Régulos redujo en calidad de vasallos ó amigables confederados: su reinado duró cuarenta años (1021 á 1061).
2o. Sinchi-Rocca.—Consolidó la obra de su padre, extendió algo los límites del Imperio mediante solo la persuación, acrecentando por este medio su dominación hasta Chuncara: á este Inca se le atribuye el haber dividido el Imperio en cuatro regiones, bajo las denominaciones de Ccollasuyo, Antisuyo, Ccuntisuyo y Chinchaysuyo, que corresponden á los cuatro puntos cardinales, dando á todo el Imperio el nombre de Tahuantinsuyo[123].
3o. Lloccque-Yupanqui.—Con él empezaron las expediciones guerreras, echando así los cimientos del régimen militar, pues en dos expediciones que llevó á cabo, ensanchó aún más los límites del Imperio hasta los Canas, en la primera, y hasta el Desaguadero, en la segunda. Gobernó treinticinco años (1091 á 1126).
4o. Mayta-Ccapacc.—Se distinguió por su génio aguerrido y conquistador: emprendió dos expediciones, en las cuales conquistó varias provincias, entre ellas, la de los Collas y la de los Huallccavizos. Su reinado duró treinta años (1126 á 1156).
5o. Ccapacc-Yupanqui.—Siguió las conquistas de sus antecesores, y se hizo dueño de las provincias de los Aymarás, Pucarás, Hatunrucanas y otras, extendiendo su influencia hasta Nazca, en la costa. El hizo construír canales de riego y fundó una orden de caballería. Su gobierno fué de cuarentaiun años (1156 á 1197).
Con este Inca terminó la dinastía de Huaray-Sayacc, sucediéndole la de Hanay-Sayacc, que gobernó cerca de un siglo y medio, contando tan sólo tres monarcas, que fueron:
1o. Inca-Rocca.—Sometió á los Chancas y á los Charcas, ensanchando sus dominios por más de cincuenta leguas de Norte á Sud, y otras tantas de Este á Oeste. Este Inca fundó en el Cuzco escuelas para la enseñanza de la nobleza, é impuso á todos sus súbditos la obligación de aprender la lengua quechua. Su reinado duró cincuentaidos años (1197 á 1249).
2o. Yahuar Huaccacc.—Soberano pusilánime, no aspiró, como sus antecesores, á extender sus dominios; empero, trascurridos nueve ó diez años de su reinado, por no ser calificado de cobarde, confió á su hermano Inca-Mayta, el mando de un crecido ejército, el cual conquistó el territorio que se estiende desde Arreqquepay hasta Atacama. Su hijo segundogénito, Inca-Tupacc (algunos historiadores le llaman CusiInca-Yupanqui), de carácter opuesto á su padre, se distinguía por su valor extraordinario, y no pudiendo el monarca congeniar con él, lo apartó de su compañía, enviándole á una hermosa dehesa á cuidar el ganado del Sol. Estando allí, tuvo en sueños la famosa visión del dios Huiraccocha, que le anunció la rebelión que tenían dispuesta los Chancas, de Uscovilca, que, en número de 40,000 hombres al mando de Asto-Huaracc y Tomay-Huaracc, marchaban sobre la capital. Noticiado de ello el Inca Yahuar-Huaccacc, abandonó su corte, lo cual, sabido por Inca-Tupacc, le determinó á encaminarse á la capital, resuelto á defenderla ó morir. Reunió inmediatamente un ejército de 28,000 hombres, con el que libró una batalla sangrienta, en Ichu-Pampa, quedando vencidos los rebeldes. Con este brillante hecho de armas, Yahuar-Huaccacc abdicó la mascaypaycha ó borla colorada, en su hijo vencedor, y se retiró á la vida privada, sobreviviendo siete años más, hasta que murió en Chita, habiendo gobernado cuarentaisiete años (1249 á 1296).
3o. Huiraccocha.—A su exaltación al trono, permutó su nombre de Inca-Ripacc con el de Huiraccocha (adoptando así el de la visión que se le había aparecido en la dehesa). Los primeros años de su reinado los ocupó en dictar leyes para la buena administración de su Imperio. En seguida, emprendió dos expediciones, son las que agregó á su Imperio varias provincias, incluso la tierra de Tucumán. Este Inca predijo la invasión al Perú de hombres desconocidos y la destrucción del Imperio. Su glorioso reinado duró cuarentaicuatro años (1296 á 1340), terminando en él la dinastía de Hanay-Sayacc.