[102] Las islas Aleutianas ó Aleutas describen entre el Kamtchatka y la península de Alaska un arco de círculo que une casi el Asia y la América. Estas islas están divididas en varios grupos: las Aleutianas propiamente dichas, que son Atu, Agatu, Semitok; las Andreanoff, que comprenden veinte islas de sesenta ó ochenta kilómetros de largo; Krissió, isla de la Rata, Tanaga, Kanaga, la isla de los Siete Cráteres, Adahk, Tagilak, Atka; las Ostrova-Lisii ó islas de los Zorros, que son las más próximas de la América, Chumaghina, Unalachka, Unimak, Semidas, islas volcánicas y estériles; y Kodiak, que es la isla más grande de todas. Vitus Behring fué el que descubrió todas estas islas, en 1741, en su segunda expedición al Océano Glacial Artico.
[103] Esos geólogos afirman que en siglos remotos el Continente de Asia estaba unido con el de América por ese eslabonamiento de islas; pero la furia del elemento acuoso, puesto en acción por el del fuego subterráneo, ha trastornado esta extensión de islas encadenadas y diseminadas de trecho en trecho, de las que hoy existen, tan sólo, las denominadas de los Galápagos, á algunas leguas de la costa del Ecuador.
[104] Para dar una ligera idea de las transformaciones sufridas por el Planeta Terráqueo en la sucesión de tantos siglos, expondremos unos pocos hechos en apoyo de lo expuesto, no sin traer á colación los relatos de autores antiguos.
Ante todo, diremos, que la mayoría de los geólogos admiten, que los Continentes sufrieron, en las épocas que corresponden á la infancia de nuestro Planeta, grandes modificaciones, pues los actuales Océanos deben considerarse como antiguos Continentes desmoronados, y una parte de los Continentes actuales, como restos de pasados océanos; modificaciones que experimentaran, ya por la violencia de los terremotos y fuegos subterráneos, ya por el ímpetu de las olas marinas, ya por los muchos montones de arena y cieno acumulados por el mar, ya por el amontonamiento lapidífico que está extendido por toda la Tierra, ya, en fin, por las otras muchas causas ocultas, que han levantado el suelo en unas partes y deprimídolo en otras.
«Sabemos, dice Apuleyo, en su obra De Dogmate Platonis de Mundo, que Continentes han sido convertidos en islas, y que por la retirada del mar estas islas han sido unidas á Continentes.»
Según Séneca, en su Medea, «la isla de Tarasia surgió súbitamente sobre la superficie del mar, como también las islas de Sabrina y Julia, que desaparecieron poco tiempo después.»
El poeta Ovidio, en sus Metamórfosis, lib. XV, pone en boca de Pitágoras: «He visto lo que era anteriormente tierra firme trocarse repentinamente en mar; he visto, al contrario, tierras salidas del seno de las aguas.»
Plinio, en la Historia Natural, lib. II, caps. LXXX, XC y XCI, hace una larga descripción de las tierras abandonadas por el mar y de aquellas que han sido unidas al Continente; supone que el Mar Mediterráneo era, en otro tiempo, un país habitado, y que un violento desbordamiento del Océano, rompió esta comunicación y formó este mar.
Según tradición de los habitantes de Ceylan, esta isla fué separada de la costa de Coromandel por una irrupción del mar.
Las ciudades de Pirrha y Antusa también fueron sumergidas, y hoy la laguna Meotis cubre sus ruinas. Lo mismo aconteció con las ciudades de Helice y Bura, en el seno de Corinto.