Han pretendido otros autores que los Francos fueron los descubridores de América. Marcos Lescarbot en su Histoire de la Nouvelle France, dice que los Galos se hicieron dueños del mar desde los primeros siglos después del Diluvio. Guillermo Postel en su Origine des Américains, sostiene que esos mismos Galos visitaban con frecuencia las costas de la América Septentrional aún antes de la era cristiana, opinión que también es apoyada por Mr. Murtrie en sus Sketches of Louisville, pues asevera que en tiempos remotos una colonia de Francos habitaba los bosques de América, mezclándose con una ó varias tribus de salvajes, á los que enseñaron algunas artes más necesarias á su bienestar; pero que mas tarde surgieron desavenencias y guerras entre ambas razas, en las que los salvajes, por su superioridad numérica, exterminaron á los llamados «Indios blancos,» quienes, desde entonces, desaparecieron para siempre, como también las artes que ellos cultivaban. Y por fin, Jacobo Charron, en su Histoire Universelle, asienta que hace más de mil años que los Celtas, gente numerosísima, pasaron á América, unos por el Oriente, desde Tenduc, atravesando la Tartaria hasta el reino de Annian; otros por el norte, desde Islandia hasta el Salvador, internándose á Tierra Firme.

En fin, es opinión de algunos historiadores, que los Ingleses é Irlandeses fueron los primeros pobladores de la costa septentrional de América, y, al efecto, dicen que Madoc Cambro, príncipe de Cambria ó Inglaterra Occidental, cansado de las guerras civiles que sostenía con sus hermanos sobre la sucesión del reino de su padre, Owen Guyueto, rey de Gales, determinó en 1170 (otros dicen 1190) dejar su patria y buscar nuevas tierras donde vivir en paz, con cuyo propósito emprendió una larga navegación hasta dar en comarcas desconocidas (que se presume sean las costas del Canadá y Terranova), en las que encontró cosas maravillosas. Después del descubrimiento de aquellas tierras, regresó á su patria, para contar á sus vasallos la felicidad que allí reinaba, y armando muchas naves, se llevó gran número de familias, con las que fué á poblar tan desiertos parajes, dando origen con ellas á formar una población importante; regresó nuevamente á Gales por más gente, y cargando diez navíos, se hizo á la vela, aumentando con este nuevo contingente de habitantes, la población de esos extensos países.

Pero toda esa diversidad de opiniones de los autores que acabamos de mencionar, tocante al origen de los Indios americanos, ya sean ciertas ó dudosas, fundadas ó aventuradas, el hecho es, que carecen de autenticidad, porque no descansan sobre ningún dato de fuente histórica que las pueda servir de apoyo; por consiguiente, todas ellas son basadas únicamente en cálculos expuestos á resultar fallidos, y no pasan de la categoría de meras conjeturas sobre un asunto aún obscuro. No obstante, si esas diferentes opiniones disienten en los detalles, en el fondo admiten que los primeros pobladores de América, ó sea, de la época postdiluviana, proceden de los habitantes del Antiguo Mundo conocido entonces.

Un erudito etnógrafo francés, Moreau de Jonnes, en su notable obra Statistique des peuples de l'antiquité, ha dicho: "De toutes les parties de l'Histoire, la plus féconde en erreurs est la recherche de l'origine des peuples." En verdad, refiriéndose tan sólo al Continente americano, el origen de las diversas razas de los Indios es uno de los problemas más difíciles de resolver, pues es casi imposible determinar, con exactitud, la procedencia de cada una de ellas, porque su origen se pierde entre la confusa sucesión de los siglos. El P. José de Acosta, en su Historia natural y moral de las Indias, califica de "arrojado y temerario al que pretendiera determinar la procedencia de los Indios." Apesar de haberse buscado las semejanzas entre las razas americanas y las europeas, africanas y asiáticas, las similitudes entre las lenguas del Antiguo Mundo y el Nuevo, y aún comparada la arqueología americana con la de Europa, la del Africa y la del Asia, no se ha podido aún decir la última palabra acerca de este problema sociológico.

Apesar de ello, la opinión que parece merecer alguna atención, es la expuesta por el erudito P. Fr. Gregorio Garcia en su ya citada obra Origen de los Indios en el Nuevo Mundo, religioso que, después de examinar las controversias de los muchos autores que han escrito sobre el mismo tema y de analizarlas una por una, termina por dar su parecer sobre la materia. He aquí lo que á este respecto opina este autor en el libro IV, cap. XXV de su referida obra: "Unos indios proceden de Cartagineses, que poblaron la Española ó Isla de Santo Domingo, Cuba, etc; otros, proceden de aquellas diez tribus que se perdieron, de quien hace mención Esdras; otros, proceden de la gente que pobló ó mandó poblar Ophir en la Nueva España y Perú; otros, proceden de la gente que vivía en la Isla Atlántida de Platón; otros, de algunos que partieron de las partes próximas y más cercanas á la sobredicha isla, pasaron por ella á las de Barlovento, que está bien cerca de donde ella estaba, y de aquellas á la Tierra Firme; otros, proceden de Griegos; otros, de Fenicianos; otros, de Chinos, Tártaros y otras naciones."—En seguida, agrega el mismo autor: "La primera razón y fundamento que para esto tengo, es hallar en estos indios tanta variedad y diversidad de lenguas, de leyes, de ceremonias, de ritos, costumbres y trajes; el segundo fundamento es, la dificultad que tiene creer que todos los indios proceden de gente que fuese á aquel Nuevo Mundo de sólo una parte del Viejo y con sólo un modo y manera de viaje; el tercer fundamento es, que se hallan en aquellas partes costumbres, leyes, ritos, ceremonias, vocablos y otras cosas de Cartagineses, de Hebreos, de Atlánticos, de Españoles, de Romanos, de Griegos, de Fenicianos, de Chinos y de Tártaros, argumento de mucha fuerza para probar que los Indios por su comunicación y trato amigable y por vía de conquista y guerra, se fueron mezclando de tal manera, que el linaje, costumbres, lenguas y leyes, han escapado mestizos de diversas naciones, cuales son las sobredichas. Esto es mi parecer y lo que siento acerca del origen de los Indios."

Participamos, no del todo, de la opinión del P. Gregorio García: en cuanto á lo referente al reino de Ophir y á la Isla Atlántida, lo primero, lo consideramos como una opinión aún incierta y no dilucidada del todo; y lo segundo, creemos que fué en época remota una porción de la misma América. Cuanto á lo demás, hasta cierto punto convenimos en ello, porque la diversidad de lenguas, leyes, ritos, ceremonias, costumbres, trajes y otras particularidades que en aquella época distante distinguían á las agrupaciones indígenas y que aún existen en diversas comarcas del Continente americano, puede ser una prueba aceptable ó evidente de que los Indios postdiluvianos de América son de origen diverso y proceden de razas distintas.