El Egipto es la nación civilizada más antigua de la Tierra, pues se remonta á una época en que todos los demás pueblos estaban aún en completa barbarie: era ya floreciente en tiempo de Abraham (2296 años antes de la era cristiana), pues su dinastía de reyes, según Manethon, sacerdote egipcio y autor de la Historia Universal de Egipto (que vivió en el reinado de Ptolomeo Filadelfo, 263 años antes de J. C. y encargado de custodiar los archivos sagrados en el templo de Hierópolis), se remonta al quincuagésimo primer siglo y aún más lejos, siendo, sin disputa, una de las monarquías más antiguas del Mundo, y, con razón, señalados sus habitantes, por algunos egiptólogos, como unos de los primeros pobladores de América.
Los Egipcios tuvieron guerras durante muchos siglos consecutivos. Primero, contra los Hyksos de la Caldea ó reyes pastores, que invadieron ese reino, y contra los cuales lucharon durante ciento cincuenta años, lucha que al fin terminó con la expulsión de los invasores, consumada por el rey de Tebas, Ahmes ó Amosis I, recobrando entonces el Egipto su anterior esplendor. Mas, en la larga lucha contra los Hyksos, los soberanos de Egipto se hicieron conquistadores, pues invadieron sucesivamente la Etiopia, la Escitia, la Tracia, la Siria, la India, la China y el Japón, sosteniendo guerras que duraron el largo espacio de cinco siglos. Años más tarde, lucharon nuevamente los Egipcios contra los Etiopes, que se desbordaron sobre ese reino y se aliaron con Oseas, rey de Judea, para resistir á Salmanazar, rey de Asiria. Por fin, Cambises, rey de Persia, invadió también este reino y lo sometió á su vez á su dominio, hasta que, con la muerte de Cleopatra, cayó bajo la tutela de los Romanos, quienes lo redujeron á provincia de su imperio, en el año 29 antes de J. C.
De suponer es, que en tantos siglos de luchas sostenidas por los Egipcios, algunas colonias huyeran de las devastaciones que aniquilaban su país, dirigiéndose á América, pues, como dice la Historia, ellos fueron muy diestros en la navegación.
La Grecia fué la primera nación en el arte de navegar, (después de los nietos de Noé, por la sucesión de Jafet) pues la navegación de Argos, en tiempo de Fineo, rey de Bitinia, es la más remota de todas las conocidas.
La Grecia sostuvo también, desde tiempo inmemorial, largas guerras y luchas intestinas. La expedición de los Argonautas, que tuvo por objeto defender á la Grecia de las invasiones de los piratas de la Cólquida, en la que tomaron parte Jasón, Castor y Polux, Peleo, Orfeo, Esculapio, Linceo, Tifis, Teseo y Hércules; la sangrienta guerra fratricida de Tebas ó de los Epigones, en la que se manifestó la ferocidad de la época; la famosa guerra de Troya, efectuada con una flota de mil velas y un ejército de cien mil hombres, en la que tomaron parte Ulises, Nestor, Idomeneo, Aquiles, los dos Ayax, Diómedes y Filóctetes, guerra que duró diez años, hasta que Troya cayó en poder de los Griegos y fué reducida á cenizas; la invasión de los Dorios; la guerra Sagrada, llamada así porque se hizo en defensa del templo de Delfos, la que duró diez años, entre Atenienses y Crisos, resultando éstos vencidos; las tres guerras de Mesenia, la primera que alcanzó veinte años, la segunda cuarenta años después, y la tercera dos siglos más tarde, contiendas en las que al fin fueron dominados los Mesenios por los Espartanos, que los obligaron á emigrar á Sicilia; la batalla de Lade, entre Persas y Miletos, en que éstos fueron derrotados; la batalla de Maratón, también contra los Persas, en la que éstos, á su vez, fueron vencidos; las tres famosas guerras Médicas, que duraron treintiseis años, principiando con la expedición de Jerges contra la Grecia, compuesta de un formidable ejército de cinco millones de hombres y una flota de mil doscientas naves, las que terminaron con la batalla de Salamina, en Chipre (479 años antes de J. C.), y destrucción de Atenas; la batalla de la Platea, entre los Persas y los Atenienses y Espartanos, que dió por resultado la segunda destrucción de Atenas; la batalla de las Termópilas y la de Tespias; la guerra del Peloponeso (431 años antes de J. C.), entre Espartanos y Atenienses, que duró veintiseis años, cuyo desenlace fué favorable á los primeros; la expedición á Sicilia y á Siracusa, que fué adversa á los Atenienses; el combate de Micale, en la Asia Menor, entre los Persas y los Griegos y Jonios, alcanzando estos últimos una completa victoria; la batalla de Cunaxa, que terminó con la portentosa retirada del ejército de Jenofonte; la conquista de Bizancio por los Griegos; la expedición de Agesilao, que se apoderó de la Misia, Lidia y Caria, deshaciendo el ejército persa; la batalla de Tegira, en la que fueron vencidos los Espartanos por los Tebanos; las batallas de Delio y Anfípolis, entre Atenienses y Boecios, que terminó con la paz de Nicea; la batalla de Leuctres y la de Arbeles, en que fueron derrotados los Lacedemonios; la victoria de los Atenienses contra los Espartanos en Helesponte; la batalla de Mantinea, en la que murió Epaminondas, entre Tebanos y Espartanos, triunfando los primeros; la batalla de Conorea ó Quenorea, en la que sucumbió la libertad griega; el sitio y toma de Tebas por Alejandro el Grande, en que seis mil griegos fueron pasados á cuchillo, treinta mil vendidos como esclavos y la ciudad arrasada; la expedición á la India llevada á cabo por el mismo Alejandro, en la que tuvo lugar la batalla de los Elefantes entre Atenienses y Macedonios; la guerra de Lamiaca; la invasión de los Galos, que talaron la Macedonia, la Tesalia y entregaron al pillaje la Grecia central; la dominación de los Etolianos; la batalla de Selacia, en la que sucumbió el ejército espartano; la guerra de las dos Ligas, que duró tres años; la batalla de Cinocéfalos, de cuyo resultado la Macedonia fué reducida á provincia romana; y, finalmente, la reducción de la Grecia á provincia romana bajo el nombre de Acaya.
En estas numerosas y no interrumpidas guerras y batallas que Grecia tuvo que sostener durante más de doce siglos, y que por fin terminaron con la nacionalidad de este antiguo Estado, ¿no es de suponer que algunas fracciones de pueblos, agoviados por tantas y tantas calamidades, trataran de buscar albergue en algunas comarcas donde estuvieran al abrigo de esas devastaciones, y que, con tal motivo, arribarían á las playas de América?
La República de Fenicia, aunque reducida en territorio, fué una de las naciones más civilizadas del Asia, atribuyéndosele ser la cuna de las letras, de la escritura y de los libros, pues así lo asevera el poeta latino Anneo Marco Lucano, en el lib. III de su Pharsalia, y el ser también los Fenicios unos de los primeros que emplearon el arte de la navegación y enseñaron á dar batallas navales. Ellos, de cuenta y orden del Faraon Nekohó ó Nechao, traspasaron las columnas de Hércules, que hasta entonces habían sido consideradas como el límite oeste de la Tierra y navegaron á lo largo de la costa africana por su parte occidental, siendo indudable, según opinión de algunos autores antiguos, que conocieron la existencia del archipiélago de Canarias, refiriéndolo así Aristóteles, en su obra Mirabilibus Auscultationibus, lib. II, cap. IV. Séneca, en sus Controversias, opina también que los Fenicios tuvieron algún conocimiento de América, pues dice que "ellos habían conocido unas tierras ignoradas que estaban situadas más allá de lo que fué la Atlántida." Diodoro de Sicilia, en su Bibliotheca Historica, afirma igualmente que "habiendo pasado las columnas de Hércules fueron llevados por furiosas tempestades hacia tierras muy distantes del Océano y que desembarcaron al lado opuesto de Africa, en una isla muy fértil, regada por ríos navegables." Esa pretendida isla pudo ser la América, atenta su situación geográfica con respecto de Africa. Pablo Félix de Cabrera, de Guatemala, se esfuerza en demostrar, fundado en inscripciones geroglíficas mexicanas, que la primera inmigración de Fenicios en América tuvo lugar en la época de la primera guerra Púnica, (266 años antes de J. C.).