En las remotas primitivas Edades, en que se operó la evolución progresiva, por la cual el mono antropóide se perfeccionó gradualmente hasta llegar el Hombre al estado de su completo desarrollo, hay que tener en cuenta que la Naturaleza evolucionaba vertiginosamente: la fauna y la flora sufrieron sucesivas transformaciones, hasta perderse esas especies extraordinarias desconocidas hoy, á la vez que las grandes perturbaciones climatéricas, en la sucesión de los siglos, determinando el Período Cuaternario, en que apareció el Homo sapiens, que es el ser más perfecto de la Creación.

Volviendo, ahora, á la debatida cuestión de si el Hombre apareció en la Edad Terciaria ó en la Cuaternaria, (que ha sido el tópico de algunos paleontólogos y geólogos) en apoyo de esta cuestión; basta recordar que se ha descubierto en el condado de Norfolk (al Este de Inglaterra), el esqueleto de un hombre que, se dice, ha pertenecido á una raza anterior á la llamada de Neanderthal[10] enterrado bajo una capa geológica que hace remontar su origen más allá de la raza hiperbórica que data de la Edad Terciaria. Admitiendo tal supuesto, este descubrimiento sería de grande importancia bajo el aspecto científico, y por eso ha llamado la atención de los sabios modernos dedicados á esta clase de problemas, principalmente de Alfonso Favre, que en su obra Éxistence de l'Homme á l'Époque Tertiaire, trata de sostener esta misma opinión.

La existencia del Hombre en la Epoca Terciaria se ha justificado últimamente, en 1911, con el hallazgo en un depósito de arcilla de Pilt-Down Common, cerca de Uckfield (Sussex, Inglaterra), de un fragmento de quijada y de una porción de cráneo del Hombre fósil que, se dice, es un exponente fiel del eslabón de conexión con los monos, pues parece que es incontrovertible la interpretación que los sabios Dawson de Lewes y Smith Woodward le han dado. Suponen estos sabios, que este Hombre fósil ha existido hace ya algunos centenares de miles de años, ó sea, durante los primeros tiempos de la Epoca Pleistocena, anterior al Período Plioceno, y calculan que era un hombre de baja estatura, pletórico de músculos y que no había llegado á obtener la figura airosa del cuerpo característico del ser humano de nuestros días: en una palabra, estos sabios opinan que los fragmentos del Hombre de Sussex, como los de los hombres fósiles de Java, Heildelberg, Gibraltar, Constadt, Uckfield, Spy, Saint Acheul, Moustier, Dussel y otros, llevan señales ineludibles de las relaciones de descendencia del Hombre con el mono.

Los paleontólogos, que han especificado los rasgos característicos de las razas humanas primitivas, opinan que el esqueleto descubierto en Neanderthal (Prusia Renana), es del Período Glacial ó de transición entre la Edad Terciaria y la Cuaternaria: es raza contemporánea del gran oso de las cavernas y del elefante fósil; estaba dotado de fuerza hercúlea y tenía una fisonomía bestial; no poseía sino un lenguaje articulado completamente rudimentario; sus costumbres eran las del salvaje, nutriéndose tan sólo de raíces, frutas silvestres, caza y pesca.

Después de la raza Neanderthal, se ha encontrado esqueletos de razas posteriores ó sea de la Edad Cuaternaria.

En Canstadt (valle del Rhin), en Naulette (orilla izquierda del Lesse, en Bélgica), en Brux (Bohemia), en Olino (Italia) y en otros lugares de Francia, se han descubierto esqueletos fósiles de razas y costumbres idénticas á la de Neanderthal.

En Chapelle-aux-Saints (Capilla de los Santos) al Sud de Francia, en una gruta descubierta en 1908 por los abates Bouyssnie y Bardon encontraron una cantidad de osamentos humanos fosilizados cuyo conjunto constituía un esqueleto casi completo. El notable paleontólogo Mr. Boule, ha hecho un estudio detenido del cráneo de ese ser prehistórico, y en su magistral obra publicada recientemente, en 1913, con el título de L'Homme fossile de la Chapelle-aux-Saints, este sabio profesor enumera hasta veintiocho caracteres que ofrecen las diversas partes de ese cráneo y que son comunes á los del mono.

Los esqueletos trógloditas ú hombres fósiles que se han hallado en el asilo ó refugio de Cro-Magnon (Périgord, Francia), son ya de raza más adelantada que las anteriores, tanto en su constitución física cuanto en sus costumbres, pues los objetos que junto á ellos se han encontrado y de que se servían, eran mejor labrados y más á propósito para los usos á que los destinaban. Según opinión del sabio Quatrefages, esa raza era algo inteligente.