Al dar el rey don Fernando, desde Nápoles, su vuelta á Castilla (1507) convocó en Burgos una JUNTA DE HÁBILES PILOTOS, con objeto de reanimar y encauzar el espíritu y propósitos de los descubrimientos. Formaron el núcleo de ella Juan Diaz de Solís, Vicente Yañez Pinzón, Américo Vespucio y Juan de la Cosa.—Las Casas dice, que Juan de la Cosa era el primer piloto de aquel tiempo. Pedro Mártir de Anglería anota, que fué el primero que recogió oro en las arenas de URABÁ. Y Navarrete manifiesta que era “gran marino y cosmógrafo, maestro hábil para hacer cartas é instrumentos, y hombre valeroso; el mismo á quien se debe la más antigua carta geográfica que se conoce de países pertenecientes al Nuevo Mundo.”

En 1507 se le dió el mando de dos carabelas para vigilar la costa desde el cabo de San Vicente á Cádiz y proteger la vuelta de las Indias Occidentales de los buques españoles. En 1508 se le confirmó su nombramiento de Alguacil mayor de Urabá. Y en 1509 acompañó á Ojeda á la infortunada expedición que con 300 soldados hizo á Cartagena de Indias.

Esta costa era de Caribes: gente, aunque desnuda, dispuesta siempre á guerrear. Los españoles asaltaron una aldehuela indígena, que distaba del mar 12 millas. Los caribes arremetieron desesperadamente á los cristianos y los derrotaron. Juan de la Cosa con algunos castellanos corrió al auxilio del hazañoso Ojeda, que á las puertas de un templo, donde se hizo fuerte, peleaba con una multitud de indios. El heróico piloto, después de ver caer á su alrededor setenta de los suyos, cayó atravesado por muchas flechas emponzoñadas. Ojeda pudo salvarse, y auxiliado de Nicuesa, recuperar el cadáver de Juan de la Cosa atado á un árbol, hinchado y desfigurado, á causa del veneno de las saetas[[208]].

Pedro Mártir de Anglería asevera, que por los niños capturados por los españoles, después de incendiar el villajo y pasar á cuchillo á todos los adultos, supieron que los caribes habían hecho pedazos el cadáver de Juan de la Cosa y los de los demás compañeros, y luégo se los habían comido[[209]]. ¡Triste fin del célebre piloto y capitán! La Corona trató de mitigar tan dolorosa pérdida, ordenando por Real cédula expedida á 2 de abril de 1511[[210]], que el Tesoro de la Casa de Contratación de las Indias entregase á la viuda de Juan de la Cosa cuarenta y cinco mil maravedises para ayuda del casamiento de su hija mayor.

El mapa de Juan de la Cosa.

Examinemos ahora la importancia de la carta de marear del ilustre cartógrafo y capitán descubridor. Y para que no se nos considere apasionados al ameritar la obra del compañero del inmortal genovés, compilaremos las frases de un perito, las del capitán de navío don Cesáreo Fernández Duro, que fué uno de los miembros del Jurado Académico, constituido en Madrid, para examinar el mejor libro sobre el Descubrimiento de América y adjudicar el premio de 30 mil pesetas. He aquí el comentario del señor Fernández Duro:

“Ni la carta existente en el monasterio de Viladestes, fechada en 1413; ni el Atlas catalán del siglo XV, el más antiguo que se conoce, publicado en París por Duchón; ni los mapas hidrográficos que componen una colección de diez, formada por Andrés Bianco en 1436, existente en la Biblioteca de San Marcos de Venecia; ni el mapa de Fra Mauro, 1459; ni el de San Juan Ruyschio, citado por Humboldt; ni el del cosmógrafo catalán Jayme Ferrer, 1494–1495; ninguno de estos antiguos documentos llega en exactitud ni en extensión de tierras descubiertas y situadas á la Carta de Juan de la Cosa, que desde su hallazgo eclipsó á los anteriores, conquistando el primer puesto en la historia de la cartografía universal.”

Este mapa desapareció de España cuando la invasión francesa y la guerra de la Independencia. En 1832 lo compró á un agiotista prendero el Barón de Valckenaer. Al fallecimiento de este noble (1852) sus testamentarios pusieron en venta sus libros y papeles, y entre ellos la carta marítima de Juan de la Cosa. La puja fué sostenida por varias bibliotecas, y en un arranque de patriotismo, y en nombre del Gobierno español, el general Zarco del Valle aseguró que daría por él cien francos más que el que ofreciese mayor precio, adquiriendo la preciosa joya en 4200 francos[[211]].

Hoy se conserva el mapa mundi de Juan de la Cosa en el Museo Naval, en el gabinete de descubridores y sabios marinos, anotado en el Catálogo con el número 553 y las siguientes palabras:

“553.—Carta de la parte correspondiente á la América, que levantó el piloto Juan de la Cosa en el segundo viaje del Descubridor genovés, en 1493, y en la expedición de Alonso de Ojeda. Sustraída de España, la poseía el Barón de Valckenaer, cuyos testamentarios la vendieron en pública almoneda, y la adquirió el Depósito Hidrográfico. Su Director, que fué el señor don Jorge Lasso de la Vega, tuvo la condescendencia de que se depositase en este Museo, para que el público pueda ver un documento tan curioso y de mérito, con relación á la época en que se hizo”[[212]].