“Esta carta, tal como se conserva en el Museo naval de Madrid, reproducida por la Revista general de Marina, publicada por la revista ilustrada El Centenario y por la Ilustración Española y Americana y antes que por todas estas publicaciones, reproducida en la parte que se refiere á América, en 1860, en el libro Viajeros modernos, páginas 50 y 61, esa carta digo:
Es apócrifa;
No es auténtica;
No tiene la autoridad del autor á quien se atribuye.”
Vemos con satisfacción el número de copias citadas por el erudito presbítero, pero, creemos que aun considerándola apócrifa, es de suma extrañeza no la citase en su obra de referencia, siquiera para combatirla como falsa hija de uno de los compañeros del gran Navegante, testigo presencial de su segunda empresa.
A las copias citadas por el padre Nazario podemos añadir: la reproducida fotográficamente por el periódico ilustrado ESPAÑA Y AMÉRICA—3 de Abril de 1892;—el fac-símil del Barón de Humboldt; la copia litografiada en negro de Mr. Jomard; el fac-símil del Diccionario enciclopédico hispano-americano[[239]]; y la reproducida por calco y grabada en piedra por I. Bouffard, en 1837, para ilustrar la obra de don Ramón de la Sagra[[240]]. ¡Es raro tanto honor á un pergamino viejo, imperfecto y por añadidura apócrifo!
Al señor de La Sagra se debe, según afirma el Conde de las Navas[[241]], la iniciativa de las diligencias llevadas á cabo para recuperar la carta de Juan de la Cosa.
Si la carta trae los descubrimientos de Juan Cabot, hay que tener en cuenta, que este célebre navegante veneciano propuso al rey de Inglaterra Enrique VII ir á descubrir nuevas tierras tan pronto se tuvo noticia del primer viaje de Colón; y que en 1497 arribó al continente norteamericano; por lo cual dice Cronau[[242]] que Cabot “tuvo la fortuna de descubrir el continente del Nuevo Mundo un año entero antes que el gran navegante genovés.”[[243]]
Sebastián Cabot, hijo del anterior, así como Luís y Sancho Cabot le acompañaron en esa expedición[[244]]. En seguida se tuvo conocimiento en la corte de los Reyes Católicos del viaje y exploración del inglés[[245]]; y su hijo Sebastián se pasó después al servicio de España y asistió posteriormente al congreso de Badajoz, en el que se repartieron las Molucas entre España y Portugal; navegó luego al servicio de la Corona de Castilla, y volvió á Inglaterra con el título de gran piloto.
En el mapa de Juan de la Cosa está la exploración de Vicente Yañez Pinzón, que había sido piloto de la NIÑA durante el primer viaje del Almirante. Con cuatro barcos abandonó, el 18 de noviembre de 1499, el puerto de Palos; hizo rumbo más directo al suroeste, que las precedentes expediciones, pasó la línea equinoccial y el 20 de Enero de 1500 atracaba al continente sud-americano, en el punto donde la costa brasileña proyecta en el Atlántico el ángulo más oriental de la América meridional, tres meses antes de la expedición de Cabral[[246]]. Pinzón puso al cabo, junto al cual había aterrado, el nombre de Santa María de la Consolación, cambiado más tarde en el de San Agostinho. Después de breve marcha al sur, retrocedió la flotilla hacia el norte, dió la vuelta al ángulo que forma la costa en el cabo S. Roque, siguió al noroeste recorriendo la considerable extensión de 650 leguas, por lo menos, hasta el golfo de Paria y la costa de las Perlas, y prosiguiendo al oeste llegó hasta el litoral de Costa Rica. De donde retornó á España, pasando por la Española y las islas Bahamas (septiembre de 1500).—No hay imposibilidad cronológica para que este viaje figure en la carta de marear de Juan de la Cosa, cuando nos consta por la historia, que entrambos pilotos fueron compañeros desde el primer viaje del Almirante, y les vemos después figurar juntos en Burgos (1507) en la Junta de hábiles pilotos que se reunió por orden del Rey Católico para dar impulso á los descubrimientos.