Domingo 21 de Octubre.—... y después partir para otra isla que se llama Cipango, según las señas que me dan estos indios que yo traigo, á la cual ellos llaman Colba.”

Martes 23 de Octubre.—Quisiera hoy partir para la isla de Cuba, que creo que debe ser Cipango, según las señas que dan esta gente de la grandeza della y riqueza.”

Miércoles 24 de Octubre.—Esta noche á media noche levantó las anclas de la isla Isabela del Cabo del isleo, qués de la parte del Norte, á donde yo estaba posado, para ir á la isla de Cuba, á donde oí desta gente, que era muy grande y de gran trato. Y porque ventaba ya recio y no sabia yo cuanto camino hobiese fasta la dicha isla de Cuba.”

Domingo 28 de Octubre.—La isla, dice, qués llena de montañas muy hermosas, aunque no son muy grandes en longura, salvo altas, y toda la otra tierra es alta de la manera de Sicilia: llena es de muchas aguas, según pudo entender de los indios que consigo lleva, que tomó en la isla de Guanahaní, los cuales le dicen por señas, que hay diez ríos grandes, y que con sus canoas no la pueden cercar en veinte días.”

A pesar de los indios manifestar siempre á Colón, que Cuba era una isla, cuando estaba la armada en el RÍO DE MARES—puerto de Nuevitas—anota el gran Navegante en su Diario lo siguiente, que nos trasmite Las Casas:

Jueves 1º de Noviembre.—Y es cierto, dice el Almirante, questa es la tierra firme, y que estoy, dice él, ante Zayto y Guinsay.”

Viernes 2 de Noviembre.—... y todavía afirma que aquella es tierra firme.”

Colón, ansiando llegar al anhelado continente, y fijo en el mapa de Toscanelli, dudaba de los indígenas y de sus propias exploraciones[[249]]; y por eso, le vemos al visitar la banda meridional de Cuba, después de su segunda empresa, levantar aquella desgraciada información en que opinaba y hacía opinar á todos sus compañeros, que Cuba era tierra firme.

Finalmente, Pedro Mártir de Anglería nos testifica[[250]] del aprecio en que ya en su época se tenían las cartas de Juan de la Cosa, sin considerarle ladrón de los papeles del Almirante, dando el sabio cronista superioridad á los pergaminos del hábil cartógrafo sobre los de los demás cosmógrafos de su tiempo, y manifestándonos la reserva con que se guardaban estos documentos geográficos en poder del Gobierno.

Queda, pues, probado suficientemente, que el Mapa Mundi de Juan de la Cosa no es apócrifo, y que con sobrada razón se conserva en el Museo Naval de Madrid como un tesoro geográfico inapreciable.