BORIQUÉN.

Aún hay escritores puertorriqueños que continúan poniendo en tela de juicio el nombre indígena de la isla de Puerto-Rico, á pesar de la brillante conferencia desarrollada sobre este tema, en el Ateneo, por don Salvador Brau.

El sesudo investigador, nutrido de interesantes datos, concretó[[251]] los testimonios históricos aducidos en pro de su tesis, de esta manera:

ESCRITORES EPOCA DENOMINACION
Doctor Chanca 1493 Buriquén
Gonzalo Fernández de Oviedo 1535 Boriquén
Fray Bartolomé de las Casas 1550[[252]]
El Bachiller Santa Clara 1582
Juan de Castellanos 1589
Antonio de Herrera 1601
Juan de Laet 1640
Diego de Torres Vargas 1647
Fray Iñigo Abbad 1788 Borinquén
Juan Bautista Muñoz 1793 Boriquén
Washington Irving 1828
Alejandro Tapia 1854

El doctor Diego Alvarez Chanca, en su carta al Cabildo de Sevilla, llama á la isla de Puerto-Rico, primero, BURENQUÉN; después, BURIQUÉN; y por último, BORIQUÉN.

Letronne, en su Geografía Universal (1844), y Pastrana en su Catecismo geográfico (1852) llaman á la isla BORICUA.

El mismo Pastrana, con su genio poético, toma el vocablo de Fray Iñigo Abbad, Borinquén, y cambiando el acento crea la palabra BORÍNQUEN: la cual ha tenido popular aceptación, principalmente entre literatos y poetas.

El Pbro. don Juan Manuel Echeverría y el Profesor don Manuel Felipe Castro, en sus cantos épicos consagrados al sitio puesto por los ingleses á la ciudad de San Juan en el año de 1797, llaman á Puerto-Rico, CARIB.

El padre Nazario[[253]], al tratar este punto, se separa de Chanca y se decide por CARIB, como nombre primitivo de la isla.

Castro y Echeverría, al fijarle á Puerto-Rico el nombre de CARIB en sus poemas, escritos el año de 1851, no hicieron más que seguir á don Martín Fernández de Navarrete, en sus comentarios de 1825 al Diario de Colón.