AUTORESFECHANOMBRE
Pedro Mártir de Anglería1494Burichena[[258]]
Juan de la Cosa1500Boriquén
D. Fernando Colón1571[[259]]Idem
P. P. Priores de San Gerónimo[[260]]1517Boriquén
Francisco López de Gómara1540[[261]]Boriquén
Martín Fernández de Navarrete1825Carib
Modesto Lafuente1860Boriquén
Alejandro Gómez Ranera1860Idem
Manuel Felipe Castro1851Carib
Juan Manuel Echeverría1851Idem
Rodolfo Cronau1891Boriquén
Otto Neussel1892Boriquén[[262]]
Emilio Castelar1892Boriquén
Revue des Deux-Mondes1893Boriqve

La sílaba BU, en sustitución al BO de BORIQUÉN, la encontramos en Chanca, Mártir de Anglería, y los Gerónimos, cronistas que respecto á vocablos indígenas sufren lamentables equivocaciones. Los demás cronistas é historiadores, que se han ocupado de Puerto-Rico usan el BO, como puede verse perfectamente en las dos tablas que hemos presentado.

Don José de Jesús Domínguez, en nuestros días[[263]], se decide por la sílaba BU.—Tanto BO como BU, son dos sílabas de pronunciación labial, susceptibles de pasar de un sonido á otro por leyes filológicas conocidas. La raíz BO es mucho más común en los vocablos, que conservamos del lenguaje indo-antillano, y con etimología conocida. Además, es importantísimo notar que Juan de la Cosa, que acompañó al Almirante en el primero y segundo viaje, don Fernando Colón, que tuvo en su poder los documentos de su padre, Bartolomé de las Casas, que residió tanto tiempo en Santo Domingo y el capitán Gonzalo Fernández de Oviedo, que trató personalmente al conquistador y poblador Juan Ponce de León, escriben el nombre indígena de la isla de Puerto-Rico con la silaba BO.

Respecto á la K, que el doctor Domínguez pone en sustitución á la QU, obedece á miras innovativas fonéticas. Roque Barcia ha dicho[[264]]: “conviene que seamos innovadores con discreción, no bárbaros; y bárbaros somos siempre que vamos contra la razón de la palabra, que es su etimología, su fuente, su principio.” Desfigurar la palabra indo-antillana BORIQUÉN sustituyéndola, arbitrariamente, con BORIKUA, BURINKEM ó BURIKEM es ir contra la etimología del vocablo, contra sus radicales, y contra la escritura y ortografía de los primeros cronistas.

Tan bárbaro es añadir letras de más á una palabra como quitárselas.—En RELOJ, por ejemplo, ¿queréis una letra más inútil que esa J? Sin embargo, RELOJ procede del griego HOROLOGION (el indicador de la hora) y mediante la eufonización tenemos RELOGIO, RELOGE, RELOX y RELOJ. Esa J, pues, que representa la G del griego y del latín, sería un barbarismo retirarla del vocablo.

Y vaya otro ejemplo, á la inversa del anterior: hasta hace poco tiempo se escribía ARMONÍA sin H; pero la Academia, volviendo por la fuerza del lenguaje exige hoy la H, y se escribe, HARMONÍA, por su origen latino y griego. Si mañana viésemos que la misma docta Corporación ordenaba, que ABOGADO se escribiese AVOGADO, sería una innovación de igual pureza; porque esa voz procede del latín ADVOCATO, ablativo de ADVOCATUS, y lo escribimos anómalamente con B teniendo en su origen V.

Aceptaríamos, que se agregase la N, en BORIQUÉN, para hacer BORINQUÉN, si el uso hubiese traído la desaparición de la N contra su etimología; pero la sílaba RÍ es una raíz indo-antillana y RIN no lo es.

La sílaba KEM en sustitución á QUEN que introduce el doctor Domínguez va también contra la escritura y ortografía de los primeros cronistas y le da á la E acento nasal, al agregarle la M por la N, aunque la M sea letra labial.

Verdaderamente que las vocales nasales existían en las lenguas antiguas, principalmente en el sánscrito, y también en el latín, donde serían escritas como hoy en portugués AM, EM, IM, OM[[265]]; pero los indígenas antillanos no daban preferencia á sonidos nasales ni al uso de sílabas fuertes, que requiriesen consonantes como la K. Y no sacamos nuestras afirmaciones de conjeturas é hipótesis. Oigamos lo que dice el Almirante, el martes 25 de Diciembre, en su cuaderno de bitácora:

“tienen una habla la más dulce del mundo y mansa, y siempre con risa.”