[185]. La zábila—Aloe spicata.

[186]. Este es el Laurus montana ó canelero salvaje de las Antillas. La verdadera canela procede del Laurus cinnamomum, natural de las Indias Orientales, siendo preferido el de Ceilán.

[187]. Hay unas cincuenta especies de mirobalanos, originarias todas de países intertropicales. La que puede servir de tipo crece en las Indias Orientales. El heremita Fray Román Pane dice, que los indios llamaban jobos (spondias lutea) á los que ellos denominaban, mirabolanos.

[188]. Almácigo.—Bursera gummifera.

[189]. Basta esta frase de Chanca para echar por tierra la aseveración de Armas, que en Orígenes del lenguaje criollo, pag. 36, dice: “dieron (los conquistadores) el nombre de pan, al que á imitación del de Europa, enseñaron á hacer á los indios con yuca rallada.” Y como don Juan Ignacio de Armas tiene sus prosélitos, en esta escuela de negarlo todo, porque sí, vamos á presentar otra prueba que está de acuerdo con la de Chanca, de que los indios hacían su pan. En el Diario de la primera navegación de Colón se lee: “Miércoles 26 de Diciembre. El Rey (Guacanagarí), comió en la carabela con el Almirante, y después salió con él en tierra, donde hizo al Almirante mucha honra y les dió colación de dos ó tres maneras de ajes, y con camarones, y caza, y otras viandas quellos tenían, y de su pan que llamaban casabí.” Los mexicanos eran los que no hacían casabe. Dice Hernán Cortés en su 1ª Carta al Emperador Carlos V. (10 de Julio de 1579:) “los mantenimientos que tienen es maiz... y yuca, así como la que comen en la isla de Cuba, y cómenla asada, porque no hacen pan della.” Esta anotación de Cortés prueba además, que los indios antillanos, comedores principalmente de casabe, no procedían de los mexicanos, como algunos han pretendido; pues ignoraban los hijos del Anahuac la industria de la confección del pan de casabe.

[190]. La yuca.—Jatropha manihot. Su talle puede elevarse á la altura de un hombre y de ahí la manera de describirla Chanca entre árbol ó yerba. A la tabla cuadrilonga sembrada de piedrecitas silíceas donde se rallaba la yuca, la llamaban los indios, guayo; al jugo resultante de la yuca rallada y esprimida, naiboa; al residuo ó bagazo, catibía; á la especie de hornillo donde ponían la lozeta de barro cocido para hacer las tortas de casabe, burén; á la paleta ó tablilla para volverlas, mientras se estaba haciendo al fuego, cüisa.

[191]. Según Armas, Ob. cit, esta voz es de procedencia arábiga. Don José María Doce en su Diccionario ortográfico etimológico español (1881) le concede procedencia americana. El heremita Fray Román Pane, dice: “Pasados algunos días, mandó el señor de aquel campo sacar el agí”. Pedro Mártir de Anglería—Década quinta, libro IX, cap. III—dice: “Digamos ahora un poco acerca de la pimienta de las islas y del continente. Tienen selvas llenas de frutales que crían pimienta: pimienta digo, aunque no lo es, porque tiene la fortaleza y el aroma de la pimienta, ni vale menos que la pimienta aquel grano; ellos le llaman haxí, con acento en la final: es más alta que la adormidera. Se cojen sus granos como los del enebro ó el abeto, aunque no llegan á ser tan grandes. Hay dos especies de aquel grano, cinco dicen otros; la una es de larga como dedo y medio de nombre, más picante y aguda que la pimienta y la otra es redonda y no menor que la pimienra; pero ésta tiene la película, la pulpa y las pepitas, todas tres cosas con su cálida fortaleza. Otra tercera hay que no es acre, sino solamente aromática, que si la usáramos no necesitaríamos de la pimienta del Cáucaso.”

[192]. Omphalea nucifera.—Avellano de América.

[193]. Envió en efecto 12 navíos al mando de Antonio de Torres, que se hizo á la vela del puerto de la Navidad el día 2 de Febrero de 1494, trayendo relación de lo que había ocurrido. (Nav.) Se hizo á la vela del puerto de la Isabela. El de Navidad lo habían abandonado desde el día 9 de Diciembre.

[194]. Este fué Alonso de Ojeda, que con 15 hombres salió por el mes de Enero de 1494 á buscar las minas de Cibao, y volvió pocos días después con buenas noticias, habiendo sido en todas partes muy bien recibido de los naturales (Nav.). Don Antonio del Monte y Tejada en su Historia de Santo Domingo (1890) considera que este viaje de Ojeda debió ser desde la Isabela hacia el llano de Esperanza, y que atravesado el río Yaque más abajo de Santiago de los Caballeros, cruzaría Ojeda los otros ríos y subiría por la parte de Dicayagua á las sierras y partido de las Matas.