—Vos sois pertiguero ¿no es cierto? —preguntó Mr. Grimwig.

—Soy pertiguero parroquial señores. —replicó aquel con orgullo.

—Lo ois? —repuso Mr. Grimwig, dirijiéndose á su amigo aparte —Estaba seguro de que era un pertiguero. El corte de su redingote es parroquial, y huele á pertiguero á la legua.

Mr. Brownlow impuso silencio á su amigo con un movimiento de cabeza y luego continuó:

—Podeis decirnos donde se halla al presente ese niño?

—De ningun modo. —contestó Bumble.

—Entonces ¿que es lo que sabeis de él? —preguntó Monsieur Brownlow. —Hablad amigo mio si teneis algo que decir. ¿Qué sabeis de él?

—Nada bueno sin duda? —dijo Mr. Grimwig despues de haber examinado atentamente al pertiguero.

Este tomó la pregunta al pié de la letra y meneó la cabeza con aire compungido.

—Ya lo veis! —dijo Mr. Grimwig dirijiendo á su amigo una mirada de triunfo.