—Ello no impide que abandoneis á vuestros amigos y que los dejeis castigar por vuestros hechos propios. —repuso Oliverio sonriendo.

—Oh! Esto es otra cosa. —replicó el Camastron quitando la pipa de sus labios —Esto es por pura consideracion á Fagin; porque los moscardones saben que trabajamos unidos y hubiera podido tener un disgusto si nosotros no hubiésemos jugado las piernas. Este es el porque ¿no es cierto Carlitos?

Maese Bates hizo una señal de cabeza afirmativa é iba á hablar; pero el recuerdo de la fuga de Oliverio presentándose de repente con la mayor viveza en su imaginacion le hizo esplotar en una carcajada, que chocando con el humo de la pipa, obligó á salir á una parte por la nariz y por los ojos y la otra retrocediendo á la garganta le hizo toser y patear, por mas de cinco minutos.

—Hecha acá tus ojos tontuelo! —dijo el Camastron mostrando un puñado de chelings y de sueldos —Quieres una vida mas alegre? Llegar y coger! Quedan algunos mas en el cajon de aquel á quien los he soplado! ¿No te acomodan he? Imbécil!

—Es muy pillastron ¿no es cierto Oliverio? —dijo Cárlos —Una bonita mañana se hará levantar.

—No sé lo que quiere decir esto. —respondió Oliverio volviendo la cabeza.

—Toma! Algo por este estilo! —Esto diciendo maese Bates tomó uno de los cabos de su corbata y teniéndolo al aire dejó caer la cabeza sobre su espalda é hizo una especie de ruido con sus dientes, indicando por medio de esta chusca pantomina que levantar y ahorcar no eran mas que una sola y misma cosa.

—He aquí lo que quiere decir esto —prosiguió —Ah! ah! vez Jaime como me mira. Jamás he visto un muchacho como él. Bajo palabra de honor es la inocencia n.° 1! Me haria morir de risa! Te digo que tendré que reprocharle mi muerte! —y maese Bates despues de haber reido de tal gusto que las lágrimas le vinieron á los ojos, se puso otra vez á fumar.

—Has sido mal educado. —dijo el Camastron examinando sus botas que Oliverio acababa de limpiar —Con todo Fagin hará de ti algo, ó bien serás el primero que no hayas aprovechado entre sus manos... Harias mejor que empezáras al momento, porque sin duda alguna, llegarás á ello y ahora no haces mas que retroceder para saltar mejor.

Maese Bates apoyó este aviso con muchas reflecsiones morales de su cosecha, despues de lo cual él y Dawkins se estendieron largamente sobre los placeres innumerables que acompañan ordinariamente á la vida que llevaban, insinuando á Oliverio, que lo mejor que tenia que hacer era procurar captarse el buen afecto y la amistad de Fagin, empleando los mismos medios que ellos habian adoptado para merecerlos.